Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cobra vida la Alameda Zaragoza con actividades del Festival Ánimas del Desierto 2026 Muere electricista electrocutado mientras laboraba en la construcción de aulas en el Cetis 101 de Guadalupe Se dispara el petróleo por tensiones con Irán y la mezcla mexicana ya superó los 106 dólares Tele Zócalo Nocturno / 30 de octubre de 2026 Colaborador de Taddei rechaza dejar el IEE Sonora

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Un hoyo: una triste remembranza

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 8 meses

Es muy común que la gente lleve metafóricamente un hoyo en su existir y busca utilizar la estrategia para salir de una situación difícil, sin embargo, muchas veces el recuerdo perdura y no puedes extraerlo, te agobia, te taladra en el cerebro.

El 14 de febrero, cuando todo mundo celebra el día del amor y la amistad, es para mí un día muy especial que marcó mi existir como un parteaguas, con un antes y después, todavía es fecha que me llena de tristeza.

Un parto difícil y peligroso puso al borde de la muerte a mi esposa y mi hijo más pequeño; entramos en un hoyo de profunda crisis que provocó una sensación de no tener salida. Literalmente toqué fondo y ellos inmersos en un problema complejo, que los hizo caer en un sueño profundo con pocas esperanzas de vida, del cual despertaron 11 días después, cuando ni médicos, ni enfermeras daban una pizca de sobrevivencia; yo creo en Dios y pedí fervientemente por los dos y él me hizo el milagro.

En ese momento sufrí una crisis emocional que acepté con coraje, fortaleza y resiliencia, enfocando mis acciones positivas, para seguir atendiendo su salud y fue tan profundo el hoyo que hasta perdí el trabajo. Con mis ahorros pude enfrentar los gastos inherentes a la atención médica y hospitalaria, pero además me permitió estar pendiente de su convalecencia

El primer paso fue entender que mi responsabilidad número uno era los dos, mi esposa y mi hijo, comprendí que estar en el hoyo era una invitación a tomar una acción inteligente y buscar alternativas para su sanación y así sucedió.

Mi esposa falleció 40 años después, consecuencia de una transfusión con sangre contaminada en aquel tiempo, pero tuvo la oportunidad de ver a su hijo crecer y ser lo que ahora es: un hombre de bien. Felicidades, Carlos Emmanuel, disfruta tu vida, hijo.

 

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 17 horas

Minino sin uñas

Hace 17 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 17 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas