Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Serj Tankian, vocalista de System of a Down, participó en el documental de Netflix sobre ‘El Mayo’ VIDEO: Explota en Ormuz un superpetrolero con 2 millones de barriles de crudo al chocar con una mina Cristiano Ronaldo: ¿Por qué su gol 982 debería contabilizarse como autogol? Rusia propone abastecer de energía a África mediante centrales nucleares flotantes Dona rellena como arma: el macabro plan de un italiano para matar a su primo y heredar su fortuna

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

QUE NADIE SE SIENTA SOLO, QUE NADIE SE QUEDE FUERA

Por Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola

Hace 8 meses

Recuerdo una vez que asistí a un encuentro internacional de religiones en la Ciudad de México en el año 2010. Y esa mañana estaba desayunando en el lugar de la Convención, con dos personas pertenecientes a iglesias cristianas, cuando de repente, vimos pasar a una señora alta vestida al estilo de la religión Hindú, de la cual uno de ellos dijo con admiración: Yo no sé qué les enseñan en esa religión, pero esta señora es muy buena y gentil y transmite mucha paz. Yo dije dentro de mí, qué bueno sería que dijeran esas cosas de los católicos. Y reflexioné: Qué importante es, que la presencia de cada uno de nosotros, pueda ser así, y transmita la bondad y la paz de Dios en cada pueblo, en cada hogar, y en cada familia que visitamos, incluida la nuestra.

Tengo también muy presente, una noche cuando fui vicario parroquial, hace como 20 años, y una familia del apostolado me invitó a su casa a cenar, y recuerdo perfectamente, cuando al empezar a platicar, al acabar de compartir los alimentos, la señora de la casa me dijo: Padre, ya que está aquí, “háblenos de Dios”. Seguramente lo que pensó pero no dijo fue: Por que para hablar de otras cosas, nos sobran amigos, reuniones y fiestas. 

Sus palabras desde entonces cimbraron mi corazón, y me hicieron caer en la cuenta de mi grave responsabilidad como católico, y más como sacerdote, de transmitir y hablar de Dios en todo momento y en todo lugar.

¡Señor obispo, mejor cántenos una canción de la Biblia! Me dijo una niña de 8 años, que acompañaba a la señora que cuida a mi mamá de 95 años, una noche reciente, cuando les dije que iba a cantar con el Karaoke, una canción de Agustín Lara, llamada Amor de mis amores, que tanto le gusta a mi mamá. Claro que por la niña, me puse a cantar en ese momento, las mejores canciones que me sabía de la misa. Con la certeza de que Agustín Lara, con su María bonita y su farolito, podría esperar.

Para mostrar mejor a Dios, hagámoslo sin palabras, pero si tenemos que hablar, que sea de Jesucristo, por que de palabras ociosas estamos llenos. La gente, sin duda, tiene hambre de Dios, y necesita escuchar de Dios. A veces incluso, sin ni siquiera saberlo.

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 10 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 10 horas

Minino sin uñas

Hace 10 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 10 horas

Minino sin uñas

Hace 10 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 10 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas