Arte

Publicado el lunes, 13 de abril del 2026 a las 04:01
Ciudad de México.- El Premio Maguey del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) nació en 2012 como experimento, en una ciudad donde ver una película con temática de diversidad sexual en cartelera comercial era, según Pavel Cortés, su director, “una locura”.
Quince ediciones después, la competencia por el galardón es la que más títulos registra en el encuentro fílmico. Además, siete de sus 16 películas son producciones mexicanas, más una coproducción entre Chile, Cuba y México.
La sección llegó a ese tamaño porque funciona de manera transversal: absorbe títulos de otras competencias del festival (Premio Mezcal, secciones iberoamericanas, animación internacional) cuando su temática cruza la diversidad sexual.
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Esta edición y la anterior son quizá las que han tenido el mayor número de películas en competencia”, dice Cortés.
Para el director, los conflictos que aparecen en pantalla han cambiado. Los filmes ya no giran exclusivamente alrededor de la orientación sexual como eje de tensión.
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Son cada vez más las directoras y directores que apuestan por estas temáticas y cómo también se van legitimando, muchas de estas historias ya el conflicto de vida no es propiamente una orientación sexual”, señala.
El paradigma nuevo de esta edición, según Cortés, es la paternidad en hombres trans. Soy Mario, de Sharon Kleinberg, sigue a Mario, un taxista trans de 40 años que, al quedar embarazado, enfrenta la posibilidad de cumplir su deseo de ser padre y una confrontación con sus propias creencias sobre su masculinidad.
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Ha sido fascinante ver cómo el cine siempre es un reflejo fiel de la realidad, pero también cómo el cine de alguna manera genera nuevos paradigmas y nuevas discusiones en torno a lo que sucede con la humanidad y su sexualidad”, apunta.
La selección incluye además títulos que abordan la relación entre la infancia y la diversidad. Mickey, documental de Dano García, narra una década del proceso de transición de una mujer en el contexto conservador de Sinaloa; un recorrido que el filme ancla en la infancia, donde ella ya sabía quién era y se autonombraba así.
Feito Pipa, del brasileño Allan Deberton, pone en el centro a Gugu, un niño queer de casi 12 años criado libremente por su abuela, cuya relación con su padre está marcada por el rechazo a su identidad.
En Yo Tengo Dos Papás, documental de Édgar Reyes, Víctor y Fernando (primera pareja gay en casarse en Baja California) enfrentan años de discriminación y burocracia para adoptar a Santiago, un niño nacido prematuramente con pocas esperanzas de sobrevivir.
Entre los demás títulos mexicanos en competencia figuran Se Busca, de Kenya Márquez; Lo Que Nos Van Dejando, de Issa García Ascot; El Círculo de los Mentirosos, de Nancy Cruz Orozco y Nuestro Cuerpo es una Estrella que se Expande, de Semillites y Tania Hernández Velasco.
El resto de la selección se completa con producciones de países como Chile, Cuba, España, Brasil, Estados Unidos, Polonia, Alemania y Reino Unido.
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