Por: Joel Martínez
El Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) de ayer fue claramente hawk, o duro monetariamente, además de mostrar un notable proceso de atrincheramiento en contra de Trump.
Lo más esperado fue que el banco central estadunidense dejó sin cambio su tasa de referencia en el rango de 3.50 a 3.75%, por tercer comunicado consecutivo.
Hubo una clara división con tres posturas:
1. A favor de la medida de política monetaria votaron su presidente, Jerome Powell, John Williams, Michael S. Barr, Michelle W. Bowman, Lisa D. Cook, Philip N. Jefferson, Anna Paulson y Christopher J. Waller.
2. En contra fueron Beth M y Stephen I. Miran, este último prefería reducir el rango objetivo para la tasa en un cuarto de punto porcentual, en esta reunión.
3. La postura más ortodoxa fue la de Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan, que apoyaron mantener el rango objetivo para la tasa, pero NO apoyaron la inclusión de una tendencia expansiva en la declaración en este momento.
¿A que se refieren con el rechazo de la inclusión de una tendencia expansiva?
La declaración de política mantuvo el lenguaje que indica que “al considerar el alcance y el momento de los ajustes adicionales (…) el Comité evaluará cuidadosamente los datos recibidos, la evolución de las perspectivas y el equilibrio de riesgos”.
Esa formulación se considera una tendencia expansiva, en otras palabras, una postura del Comité a favor de los recortes de las tasas de interés.
Los opositores muestran una visión monetaria hawk.
Esto en un entorno en el que el diagnóstico del comunicado mantiene la idea de una economía fuerte con una inflación ya claramente peligrosa.
El FOMC reconoce que la actividad económica se expande sólidamente:
“Los indicadores recientes sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido”, un texto idéntico al del comunicado del 18 de marzo.
Sin embargo, la preocupación por la inflación subió fuerte de tono por el aumento de los precios de los combustibles:
En el comunicado de 18 de marzo se dijo:
“La inflación sigue siendo algo elevada”.
Ahora el comunicado del 29 de abril dice:
“La inflación es elevada, lo que refleja, en parte, el reciente aumento de los precios mundiales de la energía”.
El efecto fue una violenta alza de los treasuries, el plazo de 10 años subió 7 puntos base (pb), cerrando en 4.43 por ciento.
De hecho, los futuros de los fondos federales alargaron la pausa hasta la primera mitad de 2027, antes sólo era en este año.
Asimismo, en el Senado avanza la aprobación de Kevin Warsh, el candidato de Trump para sustituir a Jerome Powell, a partir del 15 de mayo.
Lo nuevo es que en la conferencia de prensa Powell dijo que terminando su mandato como presidente, se quedará en el board de la Reserva Federal.
Hay que recordar que su pertenencia a la Fed vence hasta 2028.
La idea de Powell de quedarse puede leerse como un atrincheramiento contra posibles reacciones impulsivas de un Trump arrinconado.
Normalmente el puesto del nuevo dirigente es el que deja vacante el presidente saliente, pero como Powell se va a mantener en su puesto hasta 2028, pues la sustitución tendrá que ser de otra manera.
Warsh tendrá que ocupar el cargo de Stephen I. Miran, que terminó el 31 de enero de este año, lo que disminuirá la influencia de Trump en la Junta de Gobierno de la Fed.
Esto le da cierto equilibrio al board de la Fed.
Porque Trump puede tener arrebatos que alteren el rumbo, por ejemplo, esta semana con la postura que tuvo en las negociaciones por la paz.
A pesar de la supuesta tregua, Estados Unidos tiene bloqueado el estrecho de Ormuz e Irán se está quedando sin lugares para almacenar su petróleo, sólo le quedan de 10 a 20 días de capacidad sin usar restantes, según Bloomberg.
Como resultado, Irán podría pronto necesitar reducir 1.5 millones de barriles de producción de petróleo por día.
El efecto es que esta semana los precios del petróleo WTI han subido 13.2%, alcanzando los 107 dólares por barril, el segundo pico más alto de la guerra.
Eso se traducirá en más inflación alta en abril, por lo que podría empezar a hablarse de un alza de los fondos federales.
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