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Coahuila

La pérdida de mamá

Por María José César

Hace 5 meses

Sea como haya sido la relación con la madre, su pérdida nunca resulta fácil.

La muerte de una madre, es la pérdida más significativa que alguien pudiese tener.

Es la más significativa porque se termina de dónde vienes. Dónde fuiste gestado. Dónde compartiste todo. Dónde se unieron corazones. Dónde se crearon los vínculos más profundos. Es por esto que cuando te toca vivir esa pérdida, tu mundo personal se trastoca y bien se convierte en otro: un mundo sin tu mamá.

Gaby Pérez Islas, tanatóloga, con más de 20 años de experiencia en duelo, en su libro Cómo Curar un Corazón Roto, explica cómo “… El duelo por la muerte de una madre generalmente durará un año, si no se ha complicado, y vale la pena tener en cuenta que los demás también están viviendo su duelo, de manera distinta a la tuya. Tu momento de ira puede coincidir con la etapa de depresión de tu hermano, pero también puede encontrarse con la rabia de tu padre y hacer explosión. Paciencia y tolerancia son la receta para este tiempo. Deben de tratar de mantener los lazos familiares, que son un gran apoyo en este momento de prueba”. (Pg.99)

La muerte de mamá implica un desafío enorme, pues al perderla, te sientes perdida/o.

Según mi maravillosa maestra, Gaby Pérez Islas, ¿Qué podemos hacer cuándo muere mamá?

  1. Tomar postura. Mamá murió. Esto se siente como un sartenazo de la vida. Se mueve tu propio mundo. Si pasó… Ahora, ¿qué voy a hacer con esto que pasó? Buscar ser tu propia madre. Si ella te enseñó a cuidar de ti, has de decir “Sí” a estar para ti. Busca tomar la estafeta de decirle sí a la vida.
  2. Cuando vas acomodando los sentimientos, vas elaborando tu duelo. Hazte cargo de ir acomodando los sentimientos que hay en ti. Trabaja en acomodar qué es lo que perdiste. ¿Quién era tu mamá para ti? ¿Qué fue lo mejor de haber sido su hija/o? Si pudieras cambiar algo de la relación, ¿qué cambiarías?
  3. Poco a poco buscar ver hacia delante. Saber que ella ya está en puerto seguro. Reconocer la certeza de que tú eras uno de los tesoros que ella tenía.
  4. La vida continúa. Recordar que tú eras de lo más preciado que ella tenía. Buscar cuidarte, como ella lo hacía. Buscar quererte, como ella te quería.
  5. Hacerte cargo de manera madura de las actividades que tú realizas. No convertirme en tu mamá. Quererla no es ser ella, quererla es ser tú. Porque ella te dio la vida para que tú la vivieras y seas feliz. No te quedes haciendo tributo a la ausencia, haz tributo al amor. Piensa… ¿Qué le hubiera gustado a mi mamá?

Escoge un compañero de trayecto. Tu papá, tu hermano… ¿Qué estas sintiendo? El duelo es como atravesar un desierto. Date permiso de ser acompañado y contenido por un ser querido.

Pide ayuda profesional. Lee el libro Cómo Curar un Corazón Roto, de Gaby Pérez Islas. De la mano del Duelario de Mamá. Este diario de duelo te permitirá ir acomodando los sentimientos.

Atiéndete. Come bien, duerme bien y haz ejercicio. Cuídate. Al cuidarte honrarás su memoria. Recuerda siempre que ella quería que fueras feliz.

Camina con la certeza de que, cuando te reencuentres con ella, podrás verla cara a cara.

La muerte no se supera, la muerte se atraviesa. Se atraviesa el dolor, se atraviesan los días oscuros, se atraviesan las emociones complicadas. Se atraviesa esa sensación de que jamás se volverá a sentirse pleno, porque falta una de las dos personas más importantes de tu vida. Intenta y esfuérzate por recordar cómo la conociste en vida, el legado que te ha dado y cuántas veces fuiste tú quien le mantuviste los ojos abiertos. Ese amor compartido, y la luz del amor y ejemplo de tu madre, serán tu fuente de inspiración. Ese honrar sus aprendizajes y decidir aferrarte a la vida, será tu manera de decirle a ella que eres en parte, lo que ella fue, y todo lo que te enseñó.

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