Sea como haya sido la relación con la madre, su pérdida nunca resulta fácil.
La muerte de una madre, es la pérdida más significativa que alguien pudiese tener.
Es la más significativa porque se termina de dónde vienes. Dónde fuiste gestado. Dónde compartiste todo. Dónde se unieron corazones. Dónde se crearon los vínculos más profundos. Es por esto que cuando te toca vivir esa pérdida, tu mundo personal se trastoca y bien se convierte en otro: un mundo sin tu mamá.
Gaby Pérez Islas, tanatóloga, con más de 20 años de experiencia en duelo, en su libro Cómo Curar un Corazón Roto, explica cómo “… El duelo por la muerte de una madre generalmente durará un año, si no se ha complicado, y vale la pena tener en cuenta que los demás también están viviendo su duelo, de manera distinta a la tuya. Tu momento de ira puede coincidir con la etapa de depresión de tu hermano, pero también puede encontrarse con la rabia de tu padre y hacer explosión. Paciencia y tolerancia son la receta para este tiempo. Deben de tratar de mantener los lazos familiares, que son un gran apoyo en este momento de prueba”. (Pg.99)
La muerte de mamá implica un desafío enorme, pues al perderla, te sientes perdida/o.
Según mi maravillosa maestra, Gaby Pérez Islas, ¿Qué podemos hacer cuándo muere mamá?
Escoge un compañero de trayecto. Tu papá, tu hermano… ¿Qué estas sintiendo? El duelo es como atravesar un desierto. Date permiso de ser acompañado y contenido por un ser querido.
Pide ayuda profesional. Lee el libro Cómo Curar un Corazón Roto, de Gaby Pérez Islas. De la mano del Duelario de Mamá. Este diario de duelo te permitirá ir acomodando los sentimientos.
Atiéndete. Come bien, duerme bien y haz ejercicio. Cuídate. Al cuidarte honrarás su memoria. Recuerda siempre que ella quería que fueras feliz.
Camina con la certeza de que, cuando te reencuentres con ella, podrás verla cara a cara.
La muerte no se supera, la muerte se atraviesa. Se atraviesa el dolor, se atraviesan los días oscuros, se atraviesan las emociones complicadas. Se atraviesa esa sensación de que jamás se volverá a sentirse pleno, porque falta una de las dos personas más importantes de tu vida. Intenta y esfuérzate por recordar cómo la conociste en vida, el legado que te ha dado y cuántas veces fuiste tú quien le mantuviste los ojos abiertos. Ese amor compartido, y la luz del amor y ejemplo de tu madre, serán tu fuente de inspiración. Ese honrar sus aprendizajes y decidir aferrarte a la vida, será tu manera de decirle a ella que eres en parte, lo que ella fue, y todo lo que te enseñó.
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