Saltillo

Publicado el miércoles, 27 de mayo del 2026 a las 08:50
Saltillo, Coah.- Aarón no sólo golpeaba a Luisa Fernanda, también la contagió de VIH; fue cuando la joven estaba embarazada que se enteró que tenía este padecimiento.
Esto trascendió en la audiencia que se celebró el martes, donde Aarón fue vinculado a un proceso penal por violencia familiar agravada por causar lesiones que dejan cicatrices permanentes en agravio de Luisa Fernanda, joven que se quitó la vida el 12 de mayo.
De acuerdo con la declaración de Sandra Luna, madre de Luisa Fernanda, cuando la joven se hizo un análisis al estar embarazada de Aarón, se enteró que tenía VIH y ella comentó que fue contagiada por su pareja.
Esta condición “la utilizó” Aarón después para violentar a Luisa; cuando la joven intentaba ingresar a algún trabajo, el hombre iba les decía a los empleadores que no la contrataran porque tenía VIH, declaró ante la autoridad la abuela de la víctima, Gloria González.
Los datos de prueba presentados por el Ministerio Público en la audiencia, realizada en la sala 1 del Centro de Justicia Penal, revelaron el infierno que la joven vivía al lado de Aarón.
La mayoría de las declaraciones de los testigos coinciden en que Luisa habitaba un infierno; Aarón era adicto a las drogas pero fue cuando comenzó a consumir cristal que se hizo más agresivo.
Los testigos señalaron que, en mayo de 2021, cuando salía de una fiesta, Aarón golpeó a Luis Fernanda durante todo el trayecto de regreso a su casa, dándole cachetadas y puñetazos.
Tras ello, la joven decidió interponer una denuncia en el Centro de Empoderamiento y Justicia para las Mujeres. Aunque en ese momento cortó la relación con Aarón, meses después regresó con él.
A pesar de que los familiares de Luisa, en constantes ocasiones anteriores a la audiencia, se manifestaron exigiendo que a Aarón se le imputara el delito de feminicidio, en la diligencia judicial se dio a conocer el dictamen forense y el resultado fue que la joven se habría quitado la vida.
Las lesiones que presentaba en diversas partes del cuerpo tenían una temporalidad mayor a las 24 horas, por lo que no fueron la causa de la muerte.
Aarón logró demostrar que él no le quitó la vida a Luisa Fernanda, pues el día del deceso, tras discutir con ella, se trasladó a la casa de su amigo en Ramos Arizpe.
Aarón le comentó a su amigo que necesitaba un lugar donde quedarse ya que había discutido con su mujer, y que sus papás ya no lo querían en su casa; el amigo le prestó una casa en la colonia Mirasierra.
Esto coincide con la declaración de otro de los amigos de Aarón, quien señaló que cuando ya estaba en la casa de Mirasierra, lo invitó a fumar cristal y así pasaron toda la noche, por lo que no concuerda con la hora en la que Luisa Fernanda pudo haber muerto.
Tras escuchar el debate entre los agentes del Ministerio Público y los abogados de defensa, la jueza de control, Sandra Juárez, dictó el auto de vinculación a proceso contra Aarón al considerar que existían los elementos suficientes para ubicarlo como sospechoso del delito que se le imputó.
La jueza señaló que, en su resolución, la joven vivía en un entorno de violencia física y sicológica ejercida por Aaron, causándole una severa afectación emocional que la llevó a quitarse la vida.
Al concederle la palabra a los agentes del Ministerio Público para que solicitara la medida cautelar, se generó otra controversia, ya que los abogados de la defensa solicitaron el cambio de la misma y pidieron que se le quitara la prisión preventiva.
Argumentaron que la única razón por la que se había impuesto la prisión preventiva en un principio era que Aaron no pudo acreditar un domicilio fijo.
En esta ocasión, los abogados lograron comprobar que el imputado sí contaba con un lugar donde residir y no evadirse del proceso, por lo que la jueza concedió el cambio a la imposición de un brazalete geolocalizador electrónico, aunado a otras medidas de restricción.
Al término de la audiencia, Sandra, madre de Luisa, manifestó que no estaba de acuerdo con que Aaron obtuviera libertad condicional, sin embargo, para ella era un avance que lo hubieran vinculado a proceso.
Testigos relataron que, meses previos a su muerte, Luisa y Aarón regresaron después de estar separados. Enseguida se mudaron al domicilio de Sandra Luna, en la colonia Bellavista.
En la declaración de María del Rosario, vecina de Luisa, se relató que, la noche del 26 de abril, Rosario escuchó los gritos de Luisa y el llanto de la niña, por lo que se dirigió a la casa para ver si podía ayudarla.
“Ya no le pegues a mi mami”, fue lo que escuchó Rosario al acercarse al domicilio: era la pequeña Miranda, hija de Luisa y Aarón, quien en constantes ocasiones vio cómo su padre atacaba a golpes a su mamá.
La vecina trató de intervenir pero Luisa negó que algo estuviera pasando y le pidió que se retirara, lo mismo le gritó Aarón: “Ya le dijimos que estamos bien”, vociferó el imputado.
Rosario dio aviso a la abuela y la madre de Luisa, mismas que llamaron a la policía, pero en esa ocasión los oficiales sólo detuvieron la pelea y Aarón no fue detenido.
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