Arte

Publicado el jueves, 5 de noviembre del 2026 a las 05:29
Madrid, Esp.- The Legend of Zelda, una de las sagas de videojuegos más aclamadas de la historia esconde un diseño de arte que ha cambiado en cada una de las entregas y se inspira en los bosques en los que el genio de Nintendo Shigeru Miyamoto jugaba de pequeño, el anime japonés, el teatro de marionetas o las acuarelas de Cézanne.
Ahora, la llegada del esperado remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time (5 noviembre, Switch 2) ha generado reacciones diversas entre algunos aficionados de la emblemática saga, en la que el apartado artístico ha sido completamente renovado, lejos de la simplicidad del original de 1998, y cuenta con diseños muy peculiares que recuerdan al teatro “ningyôgeki” japonés.
No es la primera vez que Nintendo reinventa un juego cambiando su arte. Ya en su día, algunos cuestionaron el estilo cartoon o cel shading del título The Wind Waker (2002), la disonante madurez y oscuridad de Twilight Princess (2006) o la definición de los contornos de Skyward Sword (2011), inspirado en acuarelas impresionistas al más puro estilo de Cézanne, que terminarían convirtiéndose en juegos de culto.
“Ningyôgeki” es el término japonés que se refiere a los teatros de marionetas, títeres o guiñol. Estos han sido desde la antigüedad y en muchas culturas, entre ellas la nipona, un medio de difusión de cuentos y leyendas, y es de sobra conocido que el creador de la saga de Zelda, Shigeru Miyamoto, admira el género.
Las informaciones sobre la posible influencia del ningyôgeki en el arte del nuevo Ocarina of Time se gestaron a raíz de un mensaje del artista de videojuegos nipón Tayaka Imamura en redes sociales: “Al mirar los modelados de esta ocasión sentí… ¡Aquí también se aprecia claramente el amor de Miyamoto-san por las marionetas!”, escribió al citar una imagen de Link adulto de la cuenta oficial de la saga.
Imamura, que trabajó en Nintendo durante más de 30 años antes de dejar la compañía en 2021, fue, entre otros, el director artístico de la entrega ‘The Legend of Zelda: Majora’s Mask’ (2000).
La teoría ganó fuelle cuando los aficionados notaron la enorme similitud entre los diseños y las marionetas de la adaptación televisiva teatral ‘Shin sanjóshi’ (“Los nuevos tres mosqueteros”), del dramaturgo y cineasta Kôki Mitani, que la cadena pública japonesa NHK produjo en 2009 y que buscaba lograr una estética visual realista.
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