Imaginé que se iba a repetir la historia. Cuando el martes por la mañana vi el video de Andy López Beltrán diciendo que no pasó lo que todos vimos que pasó, imaginé que sucedería lo mismo que hace tres meses, cuando anunció que Estados Unidos le había quitado la visa: la Presidenta vociferando en la conferencia mañanera que era un asunto político, acusando injerencia extranjera y exigiendo pruebas; los gobernadores de Morena publicando un desplegado con todas sus firmas so pretexto de defender la soberanía nacional; el morenismo en el Congreso con abrumadoras muestras de solidaridad; los propagandistas del régimen desatados en la defensa del júnior.
Hace tres meses, cuando le quitaron la visa, vimos a todo Morena unido en la defensa de Andy. Esta semana, que salió a decir que no conoce a Amílcar Olán, que no tiene lujos y que no es huachicolero, no tuvo esas muestras de apoyo masivas: no hubo defensa de la Presidenta en la mañanera avalando sus dichos, no hubo carta de los gobernadores replicando la defensa de que todas las acusaciones en su contra son mentiras, hubo silencio en el Congreso y los propagandistas se limitaron a informar del video sin sumarse editorialmente a sus desvaríos.
Parece que Andy López Beltrán ya es políticamente tóxico. Pasó de ser el gran proyecto a futuro del movimiento de su padre, a una figura que ya no se puede defender. Antes, estar cerca de él era una garantía de éxito, ahora parece ser una garantía de fracaso.
Andy no puede tapar el sol con un dedo y en Morena todos saben lo que hizo. Los mismos morenistas saben de sus contratos y de sus lujos, de su tráfico de influencias y de su corrupción. Les tocó vivirla en carne propia o cuando menos verla en butaca de primera fila. Hoy todo México ya sabe que Amílcar Olán se fue a esconder a Suiza con miles de millones de pesos y los morenistas saben que Andy tuvo todo que ver con que obtuviera ese dinero gracias a los contratos del Gobierno de su papá. Defenderlo se ha vuelto un riesgo político por lo que puede seguir saliendo y una torpeza electoral por lo que ya salió de él. Hoy, con el caso Taddei, los morenistas están comprobando que la porquería flota. Por eso saben que estar cerca de Andy los puede dañar. Nadie quiere salir salpicado.
No hay ningún indicio de que a Andy lo vayan a dejar desprotegido legalmente. Morena protege a sus corruptos. Pero moralmente es otra cosa. De esa ya no se salva. Y en Morena lo saben, por eso ya no salieron en cargada a apoyarlo.
Andrés Manuel López Obrador llegó al poder principalmente por la promesa de que con él se acabarían los privilegios de los políticos a costa del dinero público. Su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, es la muestra fehaciente de que esa era una promesa vacía.
En México lo único que cambió es que ahora son más cínicos.
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