Negocios
Por
Redacción
Publicado el martes, 1 de marzo del 2011 a las 16:00
Dr. Antonio Serrano Camarena/Facultad Economía de la UAdeC | Saltillo, Coah.- Los recientes problemas climáticos vividos en el mundo y no sólo en México, han ocasionado un desequilibrio entre la oferta y la demanda de alimentos que puede observarse en los incrementos de precios, sobre todo de los productos en fresco. Por ejemplo, la semana pasada se anunció en diversos medios de comunicación que las verduras y hortalizas en los mercados nacionales subieron tan sólo en el mes de enero 7%, y eso antes de que las heladas del norte del país se hicieran presentes. Otros productos con fuertes alzas de precios son el trigo, con 16%, tan sólo en febrero, base de la alimentación de muchos países del mundo, y el cártamo con 9% en las dos últimas semanas, que es la materia prima para el aceite de cocina.
La pregunta recurrente sobre qué factores están ocasionando este incremento sostenido de precios surge de manera automática y es necesario analizarla para poder entender por qué los sueldos verán reducido su poder adquisitivo en el corto plazo, con el sufrimiento asociado a esta problemática que afecta en mayor medida a los que menos tienen.
EL CLIMA SECTOR PRIMARIO LA POBLACIÓN Todo lo anterior es el típico problema cuya solución debe emerger de las políticas públicas. Es necesario que el Gobierno federal y los de los estados implementen estrategias que ayuden a mitigar cada unos de los factores mencionados anteriormente. Por ejemplo, es necesario que el Gobierno del Estado de Coahuila provea de semillas a los campesinos; hoy (como solía decir un ex presidente de este querido país) para aprovechar la coyuntura de precios ya que en caso del maíz, por citar un producto, podría llegar como dicen los expertos hasta 7 pesos por kilogramo a finales de junio. Con todo lo bueno que este precio pudiera ser para los productores, sería un golpe muy fuerte para la economía familiar. Si el Gobierno, en todos sus niveles, no implemente políticas públicas de manera rápida y acertada, muy pronto la tortilla será un producto gourmet, sólo accesible a los bolsillos de aquellos que ganan mucho dinero. Hay que trabajar para evitar que los alimentos se vuelvan un artículo de lujo, caso contrario habrá más problemas.
El primer factor es el clima y sus cambiantes ciclos no sólo para el caso de México, sino también para el resto del mundo. El caso del trigo es claramente ilustrativo ya que en Rusia se perdió alrededor de 30% de su producción por una inusual temporada muy corta de lluvias. En Argentina, la región de la Patagonia tuvo una sequía que redujo más de 40% el área sembrada no sólo en trigo, sino en otros granos importantes para la alimentación humana. De esta forma, dos de los mayores productores de trigo del mundo no podrán ofrecer su producto en las mismas cantidades que otros años.
Un segundo factor parece ser el abandono del sector primario en el diseño de políticas públicas a nivel mundial. Por un lado los países desarrollados han apostado por el sector servicios, destacándose la famosa “economía del conocimiento”, el turismo y los servicios de desarrollo tecnológico. Los países subdesarrollados se han vuelto el pilar de la manufactura, desechada por los primeros. En cualquier caso, la agricultura, la pesca y la ganadería en menor medida han sido dejadas de lado por su “poca” contribución a las utilidades corporativas o por su baja o nula rentabilidad, situación que se ha revertido actualmente.
El crecimiento de la población es un tercer factor de suma importancia que tiene relación con los dos anteriores. Los cambios climáticos han cambiado marcadamente las zonas de lluvias, de inundaciones, de frío y calor extremo. La organización tradicional de los territorios rurales y urbanos ahora enfrenta el reto de la reordenación geográfica. Las zonas de lluvias, por ejemplo, ahora están más cercanas a las ciudades (por su mayor generación de calor en comparación con áreas despobladas), lo que ocasiona que, en el mejor de los casos, las zonas de siembras se reduzcan, con la consabida reducción de la producción. También vemos que las zonas inundables del país han aumentado tanto en área como en frecuencia, afectando no sólo las zonas citadinas, sino también la oportunidad de siembras como en el marcado caso del estado de Tabasco y en menor medida en Campeche.
Más sobre esta sección Más en Negocios
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 6 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 22 horas