Las cifras que voy a compartir le ayudarán a dimensionar con justicia la gravedad de ese cáncer social que nos carcome y que no es otro que la violencia intrafamiliar: a solo un año de iniciar operaciones los juzgados especializados en Violencia Familiar, han integrado más de 2 mil 800 expedientes, y de estos, se requirió emitir una orden de restricción contra 2 mil 300 hombres que violentaron a sus esposas o hijos.
Sí, de ese tamaño, 2 mil 800 casos que llegaron a los tribunales por la valentía de las víctimas que denunciaron a sus agresores, que no son otros que sus propios esposos o padres. Y no hay que olvidar que estos casos representan un porcentaje menor de las agresiones que ocurren en el interior de los hogares, ya que la inmensa mayoría simplemente no se denuncia, o no pasa de una llamada de auxilio que luego termina con el “perdón” o no se ratifica en calidad de denuncia formal.
Ante esta epidemia de maltratos, abusos, acoso, hasta homicidios en grado de tentativa, que parecía no encontrar freno alguno, por fin surge algo concreto que podría ayudar a inhibirla: el Tribunal Superior de Justicia del Estado anunció la creación de un padrón de agresores que contendrá los nombres de quienes hayan sido sentenciados por delitos relacionados a este grave fenómeno social.
Es una buena noticia, que exista un padrón de hombres violentos y que tras recibir una sentencia sus nombres se hagan públicos, ya que podría ayudar a inhibir sus conductas y liberar a decenas, sino es que centenares de hogares, del yugo de estar sometidos a la voluntad de una bestia.
Sí, por fin un avance concreto que podría ayudar a contener ese cáncer que es la violencia intrafamiliar.
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