Arte

Publicado el miércoles, 14 de enero del 2026 a las 04:02
Ciudad de México.- Los grabados realizados por Adolfo Mexiac (1927-2019) para la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) son el foco de la nueva exposición en el Museo del Estanquillo dedicada al artista michoacano y su tiempo.
Nunca antes exhibidos -aunque algunos fueron publicados en los órganos de difusión de la central obrera fundada en 1936-, proceden de la donación hecha al recinto por Patricia Salas, viuda del creador, de 545 obras.
Adolfo Mexiac y su Tiempo, curada por Rafael Barajas, “El Fisgón”, permite revisar con mayor amplitud a uno de los grabadores mexicanos más comprometidos del siglo 20.
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Nosotros estamos exhibiendo más o menos la mitad (del conjunto donado)”, comparte Alejandro Brito, director del Estanquillo, en entrevista. “Son grabados que hacen alusión sobre todo a la defensa de los derechos laborales, a la agenda obrera de entonces, pero que muchos tienen mucha actualidad”.
Era una CTM más combativa, “antiimperialista y antifascista”, refiere Brito, al ubicarla en el contexto de la posguerra.
Entre esas imágenes aparecen demandas como la jornada laboral de 40 horas, la defensa del petróleo y de la energía eléctrica como recursos de la Nación, o la denuncia del imperialismo estadunidense en América Latina; Exigencias que, décadas después, mantienen su vigencia.
Al respecto, Brito se refiere, por ejemplo, a la reforma laboral que busca reducir de 48 a 40 horas la jornada semanal y la reciente intervención estadunidense en Venezuela. El conjunto destaca, además, por su calidad formal.
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Cuando el arte tiene la intención de la denuncia puede caer en el panfletismo, pero estos grabados salen airosos precisamente por la calidad artística de Mexiac”, subraya.
Mexiac se inició en el grabado a partir de su incorporación en el Taller de Gráfica Popular (TGP) en 1949, por invitación de Pablo O’Higgins e Ignacio Aguirre.
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Cuando me incorporé al Taller de Gráfica Popular no tenía ninguna experiencia en el grabado, por lo que empecé haciendo litografía, consistente en dibujar sobre una piedra, y todo el proceso técnico lo hacía José Sánchez”, contó el artista en su discurso de ingreso a la Academia de Artes en 1997.
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Después de varios meses de estar en estas condiciones, alguno de sus miembros, tal vez Mariana Yampolsky, se acercó a mí para invitarme a pertenecer formalmente al grupo; desde luego, acepté”.
Como documenta Helga Prignitz Poda en El Taller de Gráfica Popular en México, 1937-1977, este grupo apostó por la producción colectiva, la circulación masiva y la claridad del mensaje visual. Mexiac militó en el Partido Comunista Mexicano al igual que su mentor, José Chávez Morado, y varios integrantes del TGP.
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Él continúa con una tradición del arte comprometido en México que abrevó de los caricaturistas de finales del siglo 19 y principios del 20 que publicaron en El Ahuizote y El hijo del Ahuizote, ligados a la lucha de los Flores Magón. y después continuó con el Taller de Gráfica Popular”, recuerda.
Mexiac, al igual que su fundador, Leopoldo Méndez, junto con O’Higgins, Yampolsky, Alberto Beltrán e Iker Larrauri, se alejaron del TGP en 1960 debido a una “lucha política intestina”, según registró la crítica de arte Raquel Tibol.
En la exposición se incluyen obras de algunos de sus contemporáneos, como Beltrán, para situar su trabajo en ese contexto de colaboración y militancia gráfica.
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