Monclova
Por
Milton Malacara
Publicado el martes, 18 de noviembre del 2025 a las 04:06
Monclova, Coah.- La creciente vulnerabilidad de la juventud ante las drogas, el suicidio y la violencia, es un síntoma de la profunda crisis emocional y psicológica que se nace en el núcleo familiar, afirmó el pastor Valentín Bustos Cabrera, director del Centro de Rehabilitación Amor, Fe y Esperanza.
El líder del centro de ayuda, dijo que la solución a la escalada de consumo de sustancias no está fuera del alcance, se puede combatir con la restauración de los valores y la comunicación en el hogar.
Bustos Cabrera, señaló que el incremento en el uso de drogas como la marihuana entre estudiantes no es una sorpresa, sino el reflejo de una “grave desatención familiar”.
El pastor afirmó que es un error buscar culpables en la sociedad o en las instituciones educativas sin antes asumir la responsabilidad como padres.
“Hemos perdido la brújula en casa, la educación académica es labor del maestro, sí, pero los valores morales, la disciplina y sobre todo, la empatía, sólo se pueden sembrar y cultivar dentro de la familia. Mientras los padres continúen señalando al exterior, el problema seguirá escalando”, comentó.
El pastor Bustos Cabrera identificó el desapego emocional como el factor central que deja a los jóvenes expuestos a conductas de riesgo, explicó que este desapego, argumenta, es una consecuencia directa del exceso de jornadas laborales y la omnipresencia de las distracciones digitales.
“Muchos padres creen que el rol se limita a la manutención económica, pero han dejado de lado la tarea crucial de conocer el alma de sus hijos. He preguntado a jóvenes en mis pláticas: ‘¿Saben tus padres tu artista favorito o el color que te gusta?’ Y la respuesta mayoritaria es un ‘no’. Eso evidencia el deterioro de la convivencia”, reveló.
El director del centro de rehabilitación calificó la situación como una enfermedad social que está amenazando la vida de nuestra niñez y juventud, aunque reconoció y aplaudió las acciones preventivas impulsadas por las autoridades municipales, lideradas por el alcalde Carlos Villarreal Pérez, e instituciones civiles, fue enfático en que estos esfuerzos son insuficientes sin la participación de los tutores.
El líder cristiano propuso la necesidad de crear brigadas de paz y comités de vigilancia escolar donde los padres participen supervisando espacios y horarios clave para prevenir el consumo de sustancias.
“La familia es el pilar fundamental para frenar esta ola de adicciones y problemas psicológicos. Solo cuando los padres se involucren verdaderamente, pregunten por los intereses, por las amistades y, sobre todo, restablezcan el diálogo sincero en casa, podremos rescatar a esta generación de la crisis que la acecha”, concluyó.
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