Coahuila
Hace 6 años
El miércoles pasado, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentó en Gómez Palacio –ahora sí de manera formal, luego de mencionarlo durante varias visitas a la región– la iniciativa Agua saludable para La Laguna (uno de sus compromisos de campaña), la cual estaría lista “antes de que termine” la Administración, según sus palabras, con una inversión federal estimada en 9 mil millones de pesos.
De concretarse, para dimensionar, se trataría por consecuencia del proyecto más relevante para La Laguna de Coahuila (Torreón, San Pedro de las Colonias, Viesca, Francisco I. Madero y Matamoros) durante el Gobierno de la Cuarta Transformación pues el tema no es menor, sino un pendiente histórico, ya que la propia Comisión Nacional del Agua (Conagua) reconoce “la alta y alarmante concentración de Arsénico en las fuentes de abastecimiento de agua potable” en la zona. Una emergencia sanitaria, otra, pero silenciosa.
El problema es que no ha comenzado de la mejor forma posible. De entrada, se requiere completar la cesión de derechos de agua en al menos 200 millones de metros cúbicos y actualmente se dispone solamente de 50 millones de metros cúbicos. Tres cuartas partes, pues, no cuentan aún con licencia social.
No obstante, lo anterior no sería un problema si se considera como ejemplo la experiencia del Tren Maya en el sur del país respecto a liberar los derechos de vía, y el avance de la obra pese a no tenerlos por completo.
Y aquí viene lo interesante. A través de la licitación pública nacional LO-016B00032-E19-2020 la Conagua inició un procedimiento para la contratación de los servicios de “estudio de diagnóstico, análisis de alternativas e ingeniería básica del proyecto y anteproyecto; estudio de factibilidad económica análisis (costo-beneficio); y estudio de factibilidad ambiental”.
No solo ya existen, sino que también son públicos. Semarnat y Conagua ya los elaboraron en marzo de 2020 y cualquiera podría descargarlos de la web. Incluso el análisis costo-beneficio data de febrero de 2018 y consta de 151 páginas. Fue realizado por la Subsecretaría de Egresos, Unidad de Inversiones, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Pero ahí no acaba el asunto. Primero canceló Conagua la licitación el 10 de julio, luego de concluir todas las fases y reunir todos los documentos necesarios, con 25 empresas participantes, las cuales fueron descalificadas por nimiedades. Y luego empujó una invitación restringida a tres personas, dirigida. También la declaró desierta el 14 de agosto.
Inexplicablemente se decantó por adjudicar de manera directa y tasar el negocio en 30 millones 440 mil 776 pesos, ya con IVA incluido, aún cuando había quien ofrecía sus servicios por 8 millones 948 mil pesos, sin IVA, como consta en el acta de apertura de proposiciones del 1 de julio.
¿Por qué adjudicar entonces 30.4 millones de pesos por algo que ya se hizo y que, en el mejor de los casos, deberá tomar como base lo ya elaborado? Es decir, copiar los resultados previamente obtenidos y presentarlos luego de 170 días de ‘trabajo’ (del 25 de agosto de 2020 al 10 de febrero de 2021) para su evidente aprobación.
Irónicamente, el pago se ejecutará con recursos del Fideicomiso1936 del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), uno de los cuales el Grupo Parlamentario de Morena pretendía extinguir en el último periodo legislativo, junto a otros, debido a su opacidad y discrecionalidad.
Finalmente, el 25 de agosto se firmó el contrato identificado con el folio 2360604 con las tres empresas adjudicadas directamente: Ingeniería y Gestión Hídrica, S.C., FRO ingenieros, S.A. de C.V., y Servicios y Consultores, S.C., todos de la Ciudad de México, con el argumento de una supuesta “capacidad de respuesta inmediata”.
Cortita y al pie
Ahora bien, en febrero de 2020 fue nombrado Germán Arturo Martínez Santoyo como director general del Organismo de Cuenca Cuencas Centrales del Norte (OCCC) de Conagua, con sede en Torreón. Al mes siguiente comenzó entonces la licitación del proyecto que nos ocupa.
“Aunque pudo ayudarme en otras tareas, decidí que viniera a La Laguna a hacerse cargo de este proyecto”, dijo el titular del Ejecutivo durante su conferencia de prensa en La Perla de la Laguna del 26 de agosto, señalándolo como responsable total de la operación.
Martínez Santoyo, para contextualizar, es un veterano funcionario que fue director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México cuando López Obrador fue Jefe de Gobierno, de 2000 a 2005. Al estilo de la 4T.
La última y nos vamos
Nadie con dos dedos de frente podría estar en contra de una iniciativa que busca, en pocas palabras, que alrededor de un millón 800 mil habitantes dejen de envenenarse poco a poco, en pequeñas dosis, con el vital líquido que llega a sus hogares y están obligados a consumir.
Sin embargo lo que mal empieza mal acaba. Aunque si el Mandatario nacional se aferra como lo hace con el Tren Maya o la refinería Dos Bocas, donde las circunstancias y el contexto no son favorables, es posible que concluya el proyecto (“me canso ganso”). Que haya agua limpia, en cambio, ya es otra cosa.
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