Para muchos mexicanos sin preparación, la primera vez que leyeron o escucharon la palabra “algoritmo”, la confundieron con logaritmo y siguieron sin entender el significado de ambos.
En esa ocasión, entre el universo de razones imaginarias disponibles para explicar que se apendejaron en la elección de 2006, proyecto que ya les había recetado derrotas desde 1988, en lo que ellos intentaban poner un pendejo a cargo de la Presidencia, pero ahora tenían un nuevo candidato, más pendejo, pero que ellos creían brillante, presentaron la idea de que un algoritmo había sido introducido en el proceso de conteo del INE. Si tuvieran el mínimo conocimiento de estadística, sabrían que un conteo simple, abierto, era imposible de modificar con un algoritmo.
En esa ocasión, apareció Sheinbaum, acompañada del zorrillo Noroña, presentando unas cajas vacías con las “pruebas del fraude colosal”.
Ahora, 21 años después, aparece la misma Sheinbaum, afirmando que, si no hay medicamentos, es por el “algoritmo”…
En un pueblo de México, se juntaron los notables y viajaron a la ciudad capital para quejarse con el obispo de que el cura del pueblo no sonaba la campana de la iglesia. Mandó llamar el obispo al prelado y, ante los ricos del pueblo, fue increpado. Este contestó:
“Señor, hay 12 motivos por los cuales no tocamos la campana. El primero es que no existe la campana… El segundo…”.
Con esto, fue interrumpido y se le presentaron disculpas…
Igualmente, acá, si no surten medicinas, es porque el Gobierno no paga. A varios proveedores los han hostigado, pues no entregan medicinas, pero el Gobierno no ha pagado adeudos anteriores.
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