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Notimex
Publicado el jueves, 17 de julio del 2008 a las 04:26
Washington, EU.- Los altos precios de la gasolina han forzado un cambio de actitud en los consumidores y sus efectos están golpeando a la industria de los automotores, que se ha visto obligada a recortar su tamaño para mantener su competitividad.
La más reciente evidencia de esta crisis se dio este martes, cuando General Motors (GM) anunció que venderá activos por entre cuatro y siete mil millones de dólares y pedirá préstamos por dos mil millones en un intento por elevar su liquidez en 15 mil millones de dólares para 2009.
Esas medidas se sumaron al anuncio hecho por GM el mes pasado sobre el cierre de cuatro plantas armadoras, incluyendo una en México, como parte de la reestructuración de su producción de vehículos utilitarios y tipo pick-up.
Las plantas afectadas por la reestructuración son la de Oshawa, en la provincia canadiense de Ontario, la cual cesará sus operaciones en el 2009; al igual que la ubicada en la ciudad estadunidense de Janesville, Wisconsin.
La planta en la ciudad estadunidense de Moraine, Ohio, cerrará sus puertas en 2010, en tanto que la ubicada en Toluca, en el Estado de Máxico -donde se ensamblan camionetas pick up de tamaño mediano-, cesará operaciones a fines de este año.
GM anticipa que estos cierres podrían resultarle en un ahorro de mil millones de dólares para 2010.
En febrero pasado, el gigante automovilístico ofreció paquetes de retiro voluntario entre su fuerza laboral de empleados asalariados, buscando eliminar unos ocho mil empleos y así mantener sus operaciones a flote.
Por su parte, la empresa Chrysler anunció en noviembre pasado el despido de 12 mil trabajadores en un plazo de 14 meses en su división de América del Norte, como parte de su estrategia para reposicionarse en este sector ante la cerrada competencia.
Los cambios se produjeron en respuesta al creciente avance de los fabricantes asiáticos en el mercado estadunidense, que han visto elevarse la demanda de sus modelos compactos, los cuales ofrecen un gasto más eficiente de combustible.
El mejor rendimiento de los vehículos compactos e híbridos se ha convertido en un fuerte atractivo en momentos que el precio de la gasolina se ubica en promedio arriba de los cuatro dólares el galón (3.7 litros).
Otra de las evidencias sobre la crisis que enfrenta la industria automotriz de Estados Unidos se dio en junio pasado, cuando los fabricantes asiáticos, en particular los japoneses, aparecieron posicionados sobre la mayor parte del mercado estadunidense.
La participación de los tres grandes -General Motors, Ford y Chrysler- se colocó en 44.4 por ciento, comparada con el 47.8 por ciento de los fabricantes asiáticos.
Las ventas de General Motors en mayo pasado cayeron 27.6 por ciento, mientras que Chrysler experimentó una reducción de 24.5 por ciento en la demanda de sus vehículos, seguida de la baja de 15.6 por ciento por parte de Ford.
Aunque Toyota, el fabricante asiático con la mayor participación del mercado estadunidense, registró una caída de 4.3 por ciento, esta cifra estuvo muy por debajo de los tres grandes.
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