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La Jornada
Publicado el sábado, 23 de agosto del 2025 a las 20:17
Austin, Texas.– El Senado de Texas dio su aprobación final a un nuevo mapa electoral con una marcada inclinación republicana, en un esfuerzo por ayudar al partido a mantener su escasa mayoría en el Congreso federal.
El proyecto, impulsado por el presidente Donald Trump, ahora espera la firma del gobernador, Greg Abbott, y se prevé que enfrente una batalla legal por parte de los demócratas.
El mapa aprobado crea cinco nuevos distritos que favorecerían a los republicanos, lo que desató una ola de intentos de redistribución a nivel nacional.
La senadora demócrata Carol Alvarado intentó bloquear la votación con un discurso de horas, pero fue silenciada por sus colegas republicanos, quienes la acusaron de usar un correo electrónico de campaña con fines de recaudación de fondos.
El enfrentamiento político ha escalado en la Legislatura de Texas, con los demócratas acusando a los republicanos de violar la Ley de Derechos Electorales al diluir el voto de las minorías.
El senador republicano Phil King, promotor de la iniciativa, negó la acusación y afirmó que el objetivo era hacer el mapa “mejor para los candidatos republicanos” y evitar una derrota en la Cámara de Representantes.
Este movimiento en Texas ha provocado una reacción inmediata en otros estados. En California, el gobernador demócrata Gavin Newsom aprobó una ley que permite a los votantes aprobar un nuevo mapa electoral diseñado para ayudar a los demócratas a obtener cinco escaños más en el Congreso.
Newsom calificó la acción como una forma de “combatir el fuego con fuego” ante el “ataque a nuestra democracia en Texas”.
La aprobación del mapa de Texas ha comenzado a redefinir el panorama electoral de 2026.
El veterano representante demócrata Lloyd Doggett anunció que no buscará la reelección si el nuevo mapa entra en vigor, ya que su distrito se superpondría con el de otro legislador de su partido.
Trump ha instado a otros estados controlados por republicanos, como Indiana y Missouri, a revisar sus propios mapas electorales.
Por su parte, el gobernador Abbott afirmó que “los republicanos no han terminado” en Estados Unidos, señalando el inicio de una guerra de redistribución de distritos en todo el país, que tradicionalmente se lleva a cabo cada 10 años.
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