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Publicado el martes, 2 de marzo del 2021 a las 18:27
Ciudad de México.- Para Desarrolladora Libramiento Colima, grupo integrado por Recsa y Dynfra, una opción para la construcción de infraestructura carretera es solventar los proyectos con recursos privados, permitiendo ganancias para las empresas y beneficios a los usuarios.
Tal es el caso de Libramiento Colima, obra otorgada al grupo por medio una propuesta no solicitada de Asociación Pública-Privada (APP), que con una inversión de 2 mil millones de pesos se encargará del diseño, construcción y operación de 23.5 kilómetros de carretera, para conectar los tramos Guadalajara-Colima y Colima-Manzanillo.
Humberto Armenta, presidente del Consejo de Administración de Recsa, consideró que hacer propuestas de este tipo permite que se puedan echar a andar obras de impacto social, pero que al mismo tiempo permiten a las empresas tener ganancias.
“ Cuando las obras tienen una rentabilidad social, pero no económica para el capital privado, entonces es cuando se justifica la inversión del dinero público, pero, mientras, nada inhibe al empresario a que busquemos oportunidades de inversión con fuentes de dinero privado (peaje de los usuarios)”, señaló en entrevista.
Debido a que la concesión, ganada inicialmente por la jalisciense Dynfra, es por 30 años, en ese periodo las empresas podrán recuperar su inversión.
“ El mercado requiere ese libramiento, quienes necesitan esa ruta, y esos usuarios son quienes en el tiempo le van a pagar al desarrollador por el uso de ese tramo carretero y eso hace que no se requieran recursos fiscales, ni del Estado de Colima, ni de la Federación”, puntualizó el directivo.
Tanto Recsa como Dinfra tienen una participación de 50 por ciento en el grupo.
Armenta detalló que al momento se encuentran en etapa de liberación de derechos de vía, análisis de ingenierías y de flujos futuros de peaje para así determinar cuál el mecanismo de financiamiento para la obra.
Una vez con la información financiera determinada, que podría estar lista en un máximo de 6 meses, se iniciaría la construcción, que tomaría entre 18 y 24 meses.
“ Con el cierre financiero podemos hacer la mezcla de dinero de capital y de deuda con la que la inversión se va a hacer, con un porcentaje de capital de los socios y un porcentaje de dinero prestado de la banca comercial o de la banca de desarrollo”, explicó el directivo.
Colima ya cuenta con un libramiento que prácticamente se ha integrado a la zona urbana de la ciudad capital, por lo que la nueva obra permitiría que la ruta México-Manzanillo ahorre hasta 30 minutos a los usuarios y el tráfico de carga pesada salga de la zona más poblada.
“ Al transporte le termina conviniendo porque el ahorro en combustibles, minimizar sus riegos de accidentes, el costo-beneficio es superior a lo que les cuesta transitar metiéndose a la ciudad, a la zona urbana”, dijo Armenta.
Con la obra se esperan la creación de unos mil 500 empleos directos en su etapa de construcción, así como 120 puestos permanentes para la operación de la carretera.
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