Pueden existir múltiples lecturas e interpretaciones de la elección a Gobernador que se celebró el domingo pasado en Coahuila. Apuntes y observaciones. Aquí algunas:
- Armando Guadiana recibió menor cantidad de votos que los candidatos a diputados locales por Morena. Eso significa que hubo un voto cruzado en su contra, estimado en 58 mil 198 sufragios con datos del PREP, sin que se pueda determinar en qué otra candidatura terminaron estos.
- El mejor resultado que obtuvo el candidato a Gobernador de la 4T sucedió en el municipio que gobierna desde hace 5 años quien fungió como su coordinador de campaña: Jonathan Ávalos, en Francisco I. Madero, con 38% de los votos totales (contra 50% a favor del aspirante de la Alianza por la Seguridad, para dimensionar).
- Manolo Jiménez logró 70% de los votos en Arteaga, y 204 mil en Saltillo. Respuesta inmejorable en sus zonas de mayor influencia. Récord en ambos casos para un candidato, además de la mayor cantidad total de votos en la historia, con 741 mil 731.
- Un dato a tomar en cuenta para otra eventual incursión en Coahuila, luego de 17 años de no radicar en el estado: la Región Centro-Desierto es el ecosistema natural de Ricardo Mejía (aunque haya vivido de pasada en Saltillo durante la campaña y se haya domiciliado a última hora en Torreón, para tener una credencial para votar con domicilio en Coahuila) ya que le ganó a la 4T en 12 de los 13 municipios que la conforman (salvo en Abasolo, el menos poblado).
- Los alcaldes emanados de Morena que ocupan el cargo desde 2022 no intercedieron a favor de Guadiana Tijerina, lo cual en términos políticos se denomina traición (aunque habrá quien lo llame neutralidad o imparcialidad, con cierta dosis de cinismo). Concretamente se trata de Tania Flores en Múzquiz, y Roberto Piña en Frontera.
En ambos municipios, de los considerados medianos y con un padrón electoral importante, obtuvo menor votación que Berdeja, pese a que ambos ediles habían comprometido su apoyo con el secretario de Gobierno, Adán Augusto López, en una reunión desarrollada en Monterrey a principios de febrero con los ocho presidentes municipales del emblema guinda en Coahuila.
- Si bien los 38 municipios los ganó Manolo Jiménez, Mejía Berdeja aventajó a Guadiana Tijerina en el segundo lugar en 23 de 38 municipios, más de la mitad del territorio estatal dividido por municipalidades. Se trata de Zaragoza (22%), Escobedo (22%), Lamadrid (28%), Allende (27%), Parras de la Fuente (26%), Sabinas (19%), Morelos (26%), Nava (26%), Castaños (25%), San Buenaventura (27%), Nadadores (23%), Sacramento (20%), Cuatro Ciénegas (19%), Ocampo (32%), Sierra Mojada (35%), Candela (21%), General Cepeda (16%), Hidalgo (16%), Juárez (26%), Múzquiz (22%), Frontera (23%) y Monclova (20%). Su punto débil, sin embargo, fueron las zonas urbanas, donde se concentra la mayor cantidad de ciudadanos en la lista nominal.
- Por lo demás, Guadiana Tijerina pierde su segunda elección a Gobernador consecutiva con Morena (2017-2023), tal como Guillermo Anaya perdió dos elecciones consecutivas con el PAN (2011-2017). Irónicamente Mejía Berdeja, en el camino a una hipotética y eventual segunda participación (2029) deberá formar un movimiento estatal en caso de no lograr acomodo en Morena o PT, convirtiéndose así en un Lenin Pérez, en la aventura de los partidos políticos estatales.
Cortita y al pie
- Como se dijo aquí el 30 de mayo. Su papel como recalcitrante opositor sirvió de pegamento para indignados y catalizador de resentidos, gestando un fenómeno social que bien podría tomar forma como corriente política minoritaria, aunque ruidosa, y trascender la coyuntura de la elección: el Berdejismo.
Así la secta color guinda encontró en Mejía Berdeja la horma de su zapato. A su némesis. Una vez fue desplazado por Morena en la contienda interna para designar candidato a Gobernador, a los pocos días creó en paralelo al plano nacional un membrete que le serviría de coartada para mantener viva la idea que había sembrado ya en un colectivo: el Movimiento Coahuilense por la Cuarta Transformación.
Luego de ser reconvenido en un par de ocasiones públicamente por el Presidente de la República para no usar la marca que considera propia, quitó el apellido insignia y acortó el nombre a Movimiento Coahuilense.
La última y nos vamos
En ese sentido la inercia y las condiciones están dadas para su permanencia en Coahuila por lo menos hasta la coyuntura electoral de 2024, la cual representaría entonces un punto de quiebre para su causa: o se consolida y logra posiciones políticas, a partir de las cuales pueda construir un proyecto a futuro, o se desvanece la flama con el paso de los días y entre 2025 y 2026 poco a poco desaparece, ya que no habrá elecciones esos dos años.