Durante su primera jornada, el presidente israelí colocó una ofrenda floral en el memorial del ataque y se reunió con supervivientes y familiares de las víctimas.
Miles de manifestantes, convocados por grupos pro-Palestina, se concentraron en las inmediaciones del edificio municipal, con consignas contra la visita de Herzog y en rechazo a la guerra en Gaza.
Las autoridades obtuvieron poderes extendidos bajo la legislación de eventos mayores y una declaración judicial para restringir determinadas concentraciones en áreas sensibles durante la estancia del jefe de Estado.
La Policía de Nueva Gales del Sur informó que 27 manifestantes fueron detenidos, de los cuales al menos diez enfrentan cargos por presunto asalto a agentes, aunque no hubo lesiones graves entre los uniformados.
Testimonios y vídeos difundidos en redes sociales muestran escenas de tensión, incluido el uso de espray de pimienta y forcejeos cuando la marcha intentó avanzar por el centro de la ciudad.
Mientras el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y el jefe del Gobierno estatal, Chris Minns, defendieron la actuación policial y la necesidad de preservar la seguridad, organizaciones civiles y líderes comunitarios pidieron una revisión independiente y garantías sobre el respeto al derecho de protesta.
La LECC indicó que recopilará material audiovisual, documentos y declaraciones de testigos, y que celebrará audiencias en el marco de la investigación, cuyo resultado será plasmado en un informe público.