En aras de alimentar una población creciente, los derivados de los químicos cobran cada vez más participación en la producción de alimentos, los cuales son cada vez menos por dos factores que inciden en su producción.
Uno, la pandemia restringió toda la actividad económica en el orbe y ello afectó la producción de alimentos, y aunque en teoría somos menos humanos por la muerte de miles de personas debido a la pandemia, la demanda de alimentos es cada vez mayor, pero la superficie sembrada es cada vez menor.
Dos, el cambio climático no es un mito, es toda una realidad y desde hace más de una década se prevenía de la situación. Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, anticipó sobre el calentamiento global y sus devastadores efectos, pero fue medianamente escuchado y tuvo sus opositores.
Hoy se vive una realidad, hay una contingencia climática que fue tema de la más reciente cumbre mundial que convocó a las naciones a tomar medidas urgentes para combatir el calentamiento y la contaminación.
¿Que ha traído todo ello? Un encarecimiento en todo en el mundo y México no es la excepción. Solo para darnos una idea: la harina pasó de 520 a 590; el azúcar, de 900 a 920; margarina, de 32 a 37; nuez, de 239 a 259 y el aceite subió 50 pesos.
Y estas alzas representan una cadena que se eslabona en incrementos consecutivos porque todo esto va a perjudicar a los que estamos en alimentos, restaurantes, pastelerías, dulcerías.
Según los productores, se debe a que las materias primas son importadas y como todo se cotiza en dólares… Pero principalmente es porque hay menos producción, están cultivando menos y se debe al cambio climático, no hay producción por la sequía, las inundaciones. Para los que no creen en el cambio climático, allí está el resultado.
En México se dio a conocer el indicador de la inflación en octubre, que fue de 6.2%, la tasa anual más alta en los últimos cuatro años y otros dicen que en los últimos 11 años; en fin, el hecho es que a nivel global se vive un alza generalizada de precios.
La industria de la construcción enfrentó un alza de 50% en el acero; productos como las láminas metálicas hasta 70%; alambre y alambrón, 60%; varilla, 58%; tubo de plástico, 30%, y la madera, 27 por ciento.
En el ámbito de los muebles, el poliuretano y todos los polímeros tuvieron alzas de 40 y hasta 50%, de manera que la afectación del encarecimiento está en todos lados, pero donde tiene un efecto devastador es en los alimentos, porque cada vez se tiene menos posibilidad de comprar una canasta básica porque han subido los precios encima de lo que se puede cubrir.
Lo que vamos a ver es un aumento de todo y también veo que ya se están utilizando productos químicos en lugar de las grasas. Lo químico está ganando por lo barato. Va a llegar un momento en que todo lo que comamos será químico.
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