Arte

Publicado el martes, 22 de junio del 2021 a las 05:00
Saltillo.- Imaginemos la escena: es invierno de 1944 y un grupo de obreros mexicanos, miembros del Programa Bracero de 1942, camina por las calles heladas de Nueva York. La mirada de turista ante los increíbles rascacielos de la Gran Manzana no interfiere, en cambio, con la facilidad de palabra que tiene uno de ellos, Francisco Vela Cabrera, para hacerse de “cuates” sin importar quién sea.
Así lo demuestra al encontrarse de frente con un hombre joven, de unos 30 años, vestido como todo caballero de la época y que con un perfecto español les saluda, pregunta por su nacionalidad y lugar de trabajo, un periodista, claro, con quien el mexicano inició una larga amistad. ¿Su nombre? Paul Bowles, uno de los escritores estadunidenses más importantes de la segunda mitad del siglo 20.
A partir de ahí, y durante la estancia de Vela Cabrera en Estados Unidos, nació una relación estrecha con Bowles, pero que también rompió fronteras al continuar un legado epistolar cuando el nacido en Veracruz, en 1922, decidió volver a tierras aztecas y que dejó como legado siete cartas inéditas, que serán mostradas por primera vez hoy en la plática virtual Cartas y Otras Rutas. Jane y Paul Bowles Revisitados, que organiza el Seminario de Literatura Francisco José Amparán.
El encargado de mostrar el tesoro familiar es el documentalista Martín Vela, hijo de Vela Cabrera, quien recuerda que “siempre he querido hacer algo con esas cartas. Tengo 20 años pensando en hacer un documental sobre la historia de papá y su amigo Paul, para la familia, principalmente, porque muchos con los que he intentando dicen que no es más allá de una anécdota curiosa”.
Pero que, sin embargo, se revelan como “un tesoro y fiel reflejo de una amistad, que aunque lejana, conservé como tal, un recuerdo real de mis años de juventud y más tarde como adulto. Paul, era un gran personaje y amigo sincero, su pasión era conocer las étnias, las costumbres y los idiomas”, como apunta una crónica que Martín escribió a partir de los recuerdos de su padre.
Quizá las misivas quedarían así, ocultas solo para la familia, de no ser porque de manera fortuita, Vela se encontró con el proyecto Los Bowles que el colectivo literario saltillense realiza desde hace un año, y con el que buscan revitalizar la lectura de la pareja de Jane y Paul Bowles, dos nombres clave de la literatura del siglo 20 gracias a libros como Dos Damas muy Serias o El Cielo Protector, libros “donde los principales personajes eran de cierto modo un reflejo de ellos, en esos mismos viajes conocieron muchos personajes del mundillo político, social e intelectual, también algunos, personajes de sus libros”, señala en la misma crónica.

Amigo y despedida
Durante la estancia de Vela Cabrera en Nueva York, que apunta su hijo fueron cerca de 14 meses, se encontró con Paul cerca de 10 ocasiones. Tiempo en el que tuvo la oportunidad de codearse con las figuras intelectuales de la época: desde jazzistas Louis Armstrong, Tommy y Jimmy Dorsey, pasando por Glenn Miller y Harry James, hasta llegar a Frank Sinatra.
La relación epístolar entre Francisco Vela Cabrera y Paul Bowles se tejió durante 50 años. Uno enviado y recibiendo misivas, relatos creados por una de las plumas esenciales del siglo pasado. Una amistad que reveló a Paul como otro ser humano que buscaba alguien con quien platicar, a quien “no le importaba si eran artistas u obreros, porque le importaba hablar con la gente, conocerla”, como apunta Martín, quien contará la historia completa de su padre hoy, a las 19:00 horas, junto al Seminario de Literatura Francisco José Amparán, en algo que Bowles llamaría, quizá como a uno de sus cuentos: un tiempo para la amistad.
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