Arte

Publicado el jueves, 11 de febrero del 2021 a las 03:43
Saltillo,Coah.- “La diferencia es que aquí, los libros, los hacemos con amor”, dice Dolores Quintanilla mientras presume –esa es la palabra–, con orgullo cada uno de los volúmenes que llenan su oficina y que han sido editados bajo su sello: Quintanilla Ediciones.
Libros de gran formato, pasta dura y sobrecubierta brillante posan al lado de otros más pequeños, pero no por ello menos cuidados, con portadas en rústica y hojas blancas. Todos llevan la identidad de una empresa que, si bien comenzó hace 29 años como recuerda su directora, cumple hoy 10 años como una editorial en plena forma, cuyo trabajo puede evidenciarse en los más de 400 títulos publicados y, apunta Quitanilla, “trabajados de todo a todo. Porque nosotros los desarrollamos, los escribimos, los fotografiamos, los ilustramos… hasta los traducimos y entregamos el libro al cliente. O ya sea que recibamos el manuscrito y aquí le hacemos la edición, la corrección… vestimos el libro”.
Esta década de trabajo es un logro en un rubro que, usualmente, se considera difícil, pero que se ha conseguido porque, apunta la directora, “cuidamos los libros como si fueran nuestros. Le damos acompañamiento al autor, porque crecimos con ellos… son parte de nosotros”. Esa confianza entre cliente y editorial es una herencia del inicio de su directora por el mundo de la publicación, al cual llegó casi por suerte y un poco de ayuda hace casi 30 años en la imprenta Artes Gráficas Integradas, de donde surgieron sus primeros volúmenes coordinados: Fósiles de México, El Agua en el Desierto y Los Designios para la
Memoria.

Recuerdos fósiles
Eso daría paso a Coordinación Editorial Dolores Quintanilla que, en el 2011 se convirtió en Quintanilla Ediciones, miembro de la Cámara de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), y “una editorial consolidada” que trabaja principalmente en el noreste: Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, pero también en Durango y San Luis Potosí, y que ha comenzado a trabajar en otros estados como Puebla, Tlaxcala, Aguascalientes y Guerrero, ya sea en proyectos gubernamentales, como de la iniciativa privada.
Así, los autores de sus libros suelen ser biólogos, académicos, historiadores, expertos en cierto tema que buscan divulgar la ciencia y la belleza del ecosistema como demuestran sus libros Tejido en la Arena, sobre el desierto chihuahuense; Música de Alas, acerca de especies de aves de La Laguna, así como un retrato cercano e informado de diversas ciudades y los edificios que las pueblan, como Las Haciendas de Tlaxcala o La Magia de Coahuila.
Pero en su catálogo hay, también, escritores noveles que intentan liberar su voz creativa, como el caso de Morir en el Silencio de las Campanas, novela histórica de los autores hidrocálidos Cecilia Franco Ruiz Esparza y Felipe Ruiz de Chávez, así como nombres consagrados, que ejemplifica con el del filósofo lagunero Mauricio Beuchot, de quien publicó Kierkeegard y su Dialéctica Analógica.
Esa diversidad en temas y enfoques es otro de los pilares de la empresa, y uno importante ya que envía un mensaje: “decirle a la gente que es muy fácil hacer un libro. Porque hay gente que se encuentra en los cajones de la abuela o del papá, textos, recetarios, cartas, lo que sea y, si hay interés, podemos editar un libro, porque es muy fácil. Tenemos un equipo calificado con el que ofrecemos un acompañamiento a ellos como autores, estamos ahí desde el principio hasta el final”, dijo.
Ese equipo es el que cierra el círculo de Quintanilla Ediciones, ya que como explica la directora “todos participamos. Mis compañeros saben qué es lo que tienen que hacer, son expertos en su tema y por eso desarrollamos proyectos así, a la medida. Libros que sorprende a mucha gente porque están hechos aquí en Coahuila”, mismos que han salido a nivel federal como La Biodiversidad de Coahuila, título dividido en dos volúmenes hecho en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
Otro de las bases de la editorial es el trabajo con talento local, ya que como recuerda “muchos de mis compañeros son personas con las que trabaja desde antes, pero otros que conocí después”. Entre esas personas están, también, fotógrafos como Germán Siller. Para la directora esto es importante porque “siempre tratamos de buscar al especialista. Si es en una ciudad distinta tiene que ser un conocedor de ahí, porque cada libro debe de tener, también, un sentido de pertenencia. Eso hace que el libro sea más cálido para el lector”.

Innovar o morir
Aún así, el rubro editorial es un campo de batalla en el que la lucha es constante y los triunfos encomiables. Quintanilla ha sobrevivido por los proyectos que ha tomado y que en el momento actual –en el que el Gobierno federal ha reducido muchos presupuestos– se ve difícil. Ahora hay que recurrir, más que nunca, a la iniciativa privada como demuestra su trabajo con empresas como la minera Grupo Peñoles.
Sin embargo “hay que reinventarnos”, apunta la directora y agrega que lo digital es la ventana hacia el público. Ya que como demostró la pandemia, los libros son un gran acompañamiento durante la soledad. Así, en la primera parte del confinamiento las visitas y compras de libros digitales tuvo un aumento del 45%, según la Caniem, y de los cuales Quintanilla Ediciones se vio beneficiada. Ya que otro de sus servicios es la digitalización del libro y su venta en plataformas como Amazon, Apple, Google Books y Gandhi.
“Tenemos en las plataformas al rededor de 15 libros publicados. Nosotros tenemos la ventaja de ser editores y tener una imprenta fija, pero ahora la ventaja está, también, en que tenemos una plataforma híbrida: editamos, publicamos en físico un tiraje y el resto se va a digital”, apunta y agrega que próximamente darán a conocer su primer libro multimedia.
Es por ello que después de 29 años de aprendizaje,una vida en un mercado intempestivo y, ahora, una pandemia, los 10 años de Quintanilla Ediciones son un festejo.
Así, la última pregunta que surge es ¿qué es lo que vivir entre páginas, fotografías, ilustraciones, tachaduras y correcciones le ha dejado a su directora? A lo que ella responde, simple y sencillamente que “me ha dejado mucha satisfacción”.
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