Por: Irene Spigno
El pasado 21 de enero, se publicó en el Diario Oficial del Estado de Coahuila, una importante reforma constitucional en materia de derechos humanos. Su aprobación fue el resultado de un proceso de construcción que se discutió, de manera pública, en los últimos años como parte de un acuerdo entre los poderes del Estado. Un actor clave para la elaboración de este producto legislativo que pretende ser, desde el ámbito local, un desarrollo de las obligaciones que desde el punto de vista constitucional tienen los estados conforme a la reforma constitucional federal publicada hace más de 10 años, en materia de derechos humanos, fue también, la Academia Interamericana de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Coahuila.
La Academia IDH durante todo este tiempo construyó, con sus investigadoras e investigadores, los diversos contenidos de la reforma, mediante la organización de foros abiertos en los que participaron personas expertas, nacionales e internacionales, así como representantes de organizaciones de la sociedad civil. Una vez que el poder ejecutivo, en noviembre de 2020 presentó el proyecto de reforma al Congreso del Estado, y durante todo un año, se abrió una etapa de Parlamento Abierto para reflexionar, de manera general, sobre los diversos contenidos de la reforma y, en particular, sobre cuatro puntos que considero relevantes.
En primer lugar, la llamada reforma de Derechos Humanos, además de contemplar un decreto que modifica la Constitución local, y en donde de manera específica se desarrollan varios principios, reglas y garantías en materia de derechos humanos, prevé la Carta de Derechos Civiles, la Carta de Derechos Políticos y la Carta de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales. En estos documentos se desarrollan, fundamentalmente a partir de estándares internacionales, los contenidos, límites y alcances de los derechos que se reconocen en el ámbito local.
Un segundo punto importante de la reforma se refiere a la inclusión que, en materia de paridad, fue presentada por las diputadas del Partido Revolucionario Institucional, para cumplir con la reforma publicada anteriormente en 2019, y que se denomina “paridad en todo”.
Un tercer eje fundamental de esta reforma es aquel que se refiere a los derechos de las personas desaparecidas y sus familiares, y en específico, a las obligaciones de búsqueda que tiene el Estado para/con estas. Este fue un tema que se discutió, y se consensó, entre el Poder Ejecutivo y los colectivos de familiares de personas desaparecidas, y que contiene las demandas por parte de los colectivos para que el Estado cumpla con sus obligaciones en materia de búsqueda.
Un cuarto punto fundamental es el papel que ahora podrá jugar el Poder Judicial del Estado para ser garante de los derechos humanos de las y los coahuilenses. La reforma abre la puerta a que ahora, sean los jueces locales, quienes, al resolver sus asuntos, puedan involucrar cada vez más, los temas de derechos humanos en sus sentencias y con esto buscar una mayor protección de estos desde la primera instancia. Sin duda, todo esto tendrá que desarrollarse con el paso del tiempo, y podrá dar pie también, a que las y los diputados, así como el Ejecutivo, puedan presentar iniciativas específicas para darle contenido y alcance a esta reforma.
Además de todo esto, la semana pasada, específicamente el 5 y 6 de abril se llevó a cabo la II Jornada del Observatorio Internacional de Derechos Humanos 2022 en la que diversos académicos y académicas, nacionales e internacionales, participaron en el análisis y fomentaron la discusión de muchos de los temas que involucra esta reforma, como: las acciones afirmativas para materializar la paridad de género, los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral del daño y a la no repetición, el Amicus Curiae como forma de participación bajo un análisis comparado y la nueva justicia con enfoque de derechos humanos, entre otros. Los resultados de los dos días del OiDH fueron prometedores y las conclusiones a las que se llegaron después de los debates y discusiones fueron, sin duda, alentadores para el futuro de Coahuila. Las expectativas sobre lo que se puede lograr con esta reforma constitucional son altas. Estoy segura que en unos años, cuando veamos hacia atrás estaremos orgullosas y orgullosos de los avances y de la transformación de nuestra realidad.
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