Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Buscan a familiares en Nuevo León tras trágico choque en la Matamoros-Reynosa El INE fija topes de gasto para diputaciones federales rumbo a 2027 Lluvias afectan zona norte de Coahuila; causan cierre de vados y avenidas Binance sufre hackeo y congela más de 2 mil 500 millones de dólares para evitar robos Condenan a 28 años de prisión a exentrenador de taekwondo en Nuevo León por abusos contra una menor

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Covinavidad 2020

Por Dan T

Hace 5 años

¿Y si en lugar de Belén, Jesús hubiera nacido en la Ciudad de México en 2020, en medio de la pandemia?

Imagínate: José y María comenzaron a buscar dónde pasar la noche montados en su motocicleta Italika, porque en la capital los únicos burros que hay trabajan como diputados locales.

Trataron primero de pasar la noche en un hotel, pero les dijeron que la estancia máxima era de cinco horas, pero que la habitación tenía cable, tubo, jacuzzi y potro, cosas completamente desconocidas por la sagrada familia.

Siguieron buscando posada e intentaron reservar por medio de Airbnb, pero resulta que el Gobierno ya cobra impuestos sobre impuestos a las apps y pues nomás no les alcanzó.

Su tercer intento fue tocando la puerta de una casona en la colonia Roma, donde les abrió un hipster de barba de leñador, trenza de muñeca, tatuaje de marinero y licuado de almendras con chocolate orgánico de Chiapas. No los pudo recibir porque ya iba de salida a un retiro de yoga en Tepoztlán.

Volvieron a salir a la calle y no avanzaron mucho porque de inmediato los paró una patrulla, ya que la Italika no tenía placas de la CDMX sino de Belén y, pues, o se caían con una lana o el Señor nacería en los separos de la delegación Cuauhtémoc.

Tristes y casi derrotados, María y José llegaron a una vecindad de la colonia Obrera, pidieron posada y les abrieron la puerta al ritmo de “entren saaantos, peeeregrinos, peeeregrinos”. Obviamente tal recepción les dio mucho gusto, pero lo que ya no entendieron fue lo de la piñata, los tejocotazos y la patona de Bacardí. Eso sí: José además de buen carpintero resultó ser un gran bailador de cumbias, especialmente las de Los Ángeles Azules (por algo será).

Al día siguiente nació el mesías, ya no en un pesebre, sino en una bonita cuna de triplay, en medio de un taller de hojalatería. Los únicos animales que había en el lugar eran tres bueyes que seguían votando por el PRI. Sin embargo, la buena nueva del nacimiento del Señor se corrió rápido por la ciudad. Gracias a las redes sociales, muy rápido se hicieron virales los hashtags #YaNació #YisusEsChilango #YaLlegóYaEstáAquí #Covinavidad, lo cual provocó que miles de personas intentaran llegar al lugar para conocer al Mesías, pues pensaban que era una especie de influencer, ya que todos comenzaron a presumir en Instagram su respectiva fotografía en las afueras del taller de hojalatería.

No eran pastores, pero los miles de fieles iban como borregos hacia el lugar cuando, de pronto, se toparon con un retén de la Policía que les pidió regresar a sus casas.

-¡Queremos ver a Dios! -gritó uno de los fieles.

-Lo vas a ver en 15 días, porque vienes con mucha gente y sin cubrebocas, baboso -le respondió el jefe de la Policía.

Y, pues sí, aunque estábamos en semáforo rojo, a la mayoría de la gente no le importaba la pandemia, ni contagiarse ni andar contagiando a los demás. Se les olvidó que Jesús todavía no hacía milagros y que la vacuna iba a llegar a cuentagotas, por lo que probablemente para cuando les tocara recibirla ya no estarían vivos. (Ya sé que al escribir esto me estoy condenando, pero igual y tampoco sobrevivo).

Lo más triste de todo fue que los tres Reyes Magos no pudieron llegar al pesebre de hojalatería, porque con la contaminación de la Ciudad de México nunca pudieron ver la Estrella de Belén y terminaron, en realidad, en el Cerro de la Estrella donde les dieron baje con el incienso, el oro, la mirra, el caballo y el camello. El elefante no se lo llevaron porque ya no cabía, pero lo hicieron carnitas y lo vendieron por kilo.

¡Feliz Navidad!

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 5 horas

El constructor

Hace 5 horas

CDMX, ganadora de la F1

Hace 5 horas

Maledicencia artificial