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Agencias
Publicado el martes, 15 de marzo del 2011 a las 15:00
El Financiero | México, DF.- Los mercados y las economías del mundo enfrentan una nueva preocupación: la estanflación, esto es, una desaceleración o incluso recesión económica acompañada por alzas en bienes y servicios; en otras palabras, inflación. Este espectro podría materializarse a causa de la actual crisis petrolera que trajo la inestabilidad política en Medio Oriente y norte de África.
Lo que infunde inquietud en los inversionistas se aprecia en los retrocesos recientes de las principales bolsas del mundo, incluyendo, desde luego, las de México y Nueva York, o en la estabilidad de las tasas de interés de los bonos del Tesoro ante la demanda de papel por motivos de precaución.
Algunas economías importantes, como la China, reportaban presiones inflacionarias desde antes de la actual crisis geopolítica; incluso, han comenzado a tomar medidas desde hace varios meses, elevando sus tasas de interés de referencia, e incrementando, para los bancos comerciales, los requerimientos de reservas depositadas en el Banco Central.
Las presiones provenían de un ciclo de elevados precios de los alimentos por cuestiones de catástrofes climáticas y de commodities como el cobre, ante una fuerte demanda de países como la propia China.
De manera que la actual subida en los precios de los combustibles representa para los chinos un riesgo agravado.
En otros países, como Estados Unidos, las cifras de inflación no reflejan todavía presiones; sin embargo, los mercados se han movido hasta ahora más por el deterioro en las expectativas, ante riesgos por ahora temporales, pero que no se puede descartar que se materialicen.
Los datos económicos más recientes que preocuparon a los inversionistas fueron los saldos de la balanza comercial de febrero en China y EU; en ambos casos el déficit superó ampliamente las previsiones de Washington lo atribuyó al encarecimiento del petróleo, y China, a una caída en las exportaciones y un incremento menor que el estimado en las importaciones, pero en los dos casos se temen implicaciones de menor ritmo de actividad económica.
El BCE declaró también que mantendrá una vigilancia extrema en los riesgos inflacionarios, y que actuará con firmeza para evitar que dichos factores se hagan realidad. En otras palabras, se encienden los focos rojos y anticipan ya un cambio en su postura de política monetaria.
Si la situación internacional empeora, y por tanto los precios del crudo siguen escalando o se mantienen elevados por un lapso extendido, entonces la Fed podría verse orillada a interrumpir su política de estímulos, en primera instancia probablemente el QE2 (relajamiento monetario), y luego las tasas de interés de los fondos federales. ¿Qué significa lo anterior?, que podrían aplicarse políticas contracíclicas, o sea, restricciones para enfrentar las presiones inflacionarias, reduciendo la liquidez para elevar las tasas de interés, a la vez que se induce una menor actividad para limitar la demanda de combustibles. Para México, desde luego, lo anterior serían malas noticias.
analistas.
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