Coahuila
Hace 1 semana
Terminó el periodo vacacional y con ello el regreso a nuestras labores y rutinas. Sin embargo, para muchas familias mexicanas este retorno viene acompañado de un problema económico: el sobreendeudamiento. No es ajeno a nosotros, que después de las vacaciones, los consumidores enfrenten las consecuencias del uso excesivo de tarjetas de crédito y préstamos personales, comprometiendo su estabilidad financiera.
De acuerdo con el estudio Perfil del Deudor 2025 de Bravo —una empresa mexicana especializada en asesoramiento financiero— la deuda promedio de los mexicanos, por motivos vacacionales asciende a 193,198 pesos, y este problema afecta al 72% de la población. Según el reporte, y en orden de importancia, las principales causas del endeudamiento son los malos hábitos financieros, la pérdida de empleo y los negocios fallidos.
Adicionalmente, el sobreendeudamiento no solo es un problema económico, también es un asunto de salud pública, al detonar en afectaciones tanto físicas como mentales. En el estudio, el 85% de los encuestados reportó altos niveles de estrés, el 66% ansiedad y el 53% insomnio.
Por su parte, este reto financiero presenta un claro componente generacional en México. Aunque los más jóvenes (18-29 años) son el grupo más vulnerable a caer en el sobreendeudamiento —en gran medida por el fácil acceso a tarjetas de crédito, métodos de pago y las ventajas que actualmente ofrecen los bancos digitales—, son los adultos jóvenes (31-35 años) quienes registran los niveles más altos de endeudamiento, alcanzando montos de hasta 203,000 pesos.
Para reducir el riesgo de caer en este problema, es fundamental que el consumidor tenga presente que el crédito, aunque en un inicio puede parecer atractivo y accesible, no representa ingresos adicionales ni recursos propios, sino compromisos futuros que pueden poner en riesgo sus finanzas y su estabilidad económica. En este sentido, es indispensable reflexionar sobre la capacidad real de contar con los recursos necesarios en el futuro para cumplir oportunamente con esas obligaciones financieras.
Estudios en México indican que la baja educación financiera se ha convertido en el principal factor que explica el elevado nivel de endeudamiento de la población. Por ello, desde el sector educativo, en el hogar y las organizaciones civiles se debe impulsar la educación financiera desde temprana edad para prevenirlo. Algunos países como: Finlandia, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y el Reino Unido ya incorporaron obligatoriamente los principales temas de la educación financiera en sus programas escolares de primaria y secundaria para fomentar hábitos de ahorro y gestión del dinero desde pequeños.
La evidencia internacional muestra que, si bien una mayor educación financiera no elimina el endeudamiento, sí reduce su carácter problemático: las personas con mayores conocimientos financieros tienden a tomar decisiones más informadas, evitar el uso excesivo del crédito y mantener una mayor estabilidad económica en sus vidas.
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