Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Christa Pike habla tras sobrevivir a una ejecución fallida en EU: ‘El dolor no es solo físico’ Sheinbaum señala que FGR debe investigar a Taddei si existen responsabilidades penales ‘Trump nos traicionó’: votantes latinos de Arizona se distancian del presidente ¿Quién es Marisa Manchado, la compositora desaparecida en el accidente ferroviario en España? Aguinaldo 2026 para pensionados del IMSS e ISSSTE: ¿quiénes sí y quiénes no reciben este pago?

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Cuando te dan por muerto

Por Gaby Vargas

Hace 5 años

Ya lo daban por muerto, su caso es un completo misterio para la ciencia.

Beck Weathers, de 49 años, un experimentado escalador, llevaba 36 horas enterrado bajo la nieve del Everest; solo su cara y una de sus manos se podían ver. “Está muerto”, escuchaba decir a los escaladores que pasaban a su lado y se dirigían a la cumbre. Él, desesperado, no podía moverse, ni siquiera parpadear.

La temperatura era de 40 grados centígrados bajo cero y los vientos corrían a 65 kilómetros por hora cuando se desató la inesperada y devastadora tormenta que pasó a la historia como el Desastre del 96, y que causó la muerte de cinco de sus compañeros.

A Beck le faltaban escasos 450 metros para llegar a la cumbre. “En ese entonces el cielo estaba limpio y podía ver el mundo a mis pies, fue fabuloso” como describe en su autobiografía. Ese instante de felicidad de inmediato se opacó al recibir el llamado de descender cuanto antes al campamento. Una fuerte tormenta se acercaba.

Habían pasado dos días y una noche después de la tormenta del 10 de mayo, mientras en la tienda congelada del Campamento III el doctor Ken Kamler atendía a los sobrevivientes, cuando de repente Beck entró caminando como una especie de momia. Nadie lo podía creer. Kamler no se explicaba cómo Beck había podido sobrevivir en las condiciones que prevalecían.

“Yo esperaba que estuviera totalmente incoherente –comenta Kamler en ted–, cuando para mi sorpresa me dijo: ‘Hola Ken… ¿Dónde me puedo sentar? […] ¿Aceptas mi seguro de salud?’”.

Si bien Beck tenía toda la cara, pies y manos necrosados y el cuerpo casi congelado, había hecho posible lo imposible: revertir una hipotermia severa e irreversible. ¿Cómo lo logró? Ese es el gran misterio.

El recuerdo de su esposa y sus hijos que lo esperaban en casa fue el motor que le dio fuerza y energía para sobrevivir: su pensamiento creó la realidad. ¿Amor, Dios, inteligencia divina, poder de la mente? Cada persona tendrá su conclusión; sin embargo, estoy segura de que después de esta experiencia, Beck nunca volvió a ser el mismo.

Crear nuestra realidad. Esto es lo que esta historia me enseña y me deja. Si solo comprendiéramos a cabalidad el poder de la mente… Lo sabemos, sí; pero qué tanto ponemos a la práctica la verdad irrefutable que cuando buscas razones para ser feliz, seguro las descubres.

Y si rastreas razones para no serlo, también con toda seguridad las encontrarás. Si lo que deseas es preocuparte, las causas aflorarán de inmediato. En cambio, si te enfocas en apreciar tu vida, te darás cuenta de la lluvia de bendiciones en la que tu existencia se da.

Y cuando lo que buscas es criticar y quejarte, vaya no faltarán las fallas a notar en los otros, siempre en los otros. Sin embargo, si te percatas de la belleza, sentirás un ataque de amor y gratitud inexplicable. El mundo es mental, no cabe duda.

Pensar en el amor a su esposa y a sus hijos, regresó a este moribundo a la vida. Su historia rompe con todo lo que la razón con sus creencias y la ciencia afirmarían. No fue un asunto del cuerpo, sino de la mente, de esa inteligencia prodigiosa de la cual ya hemos hablado.

Me gusta mucho cómo el inglés Steve Tylor en su libro Light, escribe, “Para la mente no hay verdades, solo posibilidades que se vuelven manifiestas cuando las selecciona como partículas que están en todos lados y en ningún lado hasta que un observador las fija en algún lado (…) Permite que el pasado duerma, permite que el futuro espere y permite que el presente exista, tal como es sin tu interpretación.

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 6 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 6 horas

Minino sin uñas

Hace 6 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 6 horas

Minino sin uñas

Hace 6 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 6 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas