Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 18 de agosto del 2022 a las 04:14
Ciudad de México.- Una vez más el tenor español Plácido Domingo pudo palpar el amor que le tiene el público mexicano, cuando la noche del lunes lo puso de pie en diversas ocasiones para aplaudirle y los complació con varios temas fuera de su programa, ya que la gente le pedía volver al escenario de la Arena Ciudad de México para cantar una pieza más.
Eran las 21:15 horas cuando las luces de la arena se apagaron como señal de que el concierto iba a comenzar, a pesar de que sus butacas no se encontraban ocupadas en su totalidad, pero los 64 músicos de la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila (OFDC) ya habían tomado sus posiciones y esperaron la aparición del director Eugene Kohn, quien de inmediato comenzó con el repertorio de la noche, al dirigir la pieza El Baile de las Horas, de la ópera de Almicar Ponchielli, La Gioconda.
El tenor Plácido Domingo fue recibido con un prolongado aplauso, nada más al pisar el escenario, el cual él agradeció llevándose una mano al corazón y haciendo una reverencia, acto seguido dio paso a su primera interpretación, con el aria Nemico della Patria, que de inmediato emocionó al
público.
Al término de esta pieza fue a un costado del escenario y ofreció su mano a la soprano regiomontana Eugenia Garza, a quien cedió el micrófono para que cantara Ebben, ne Andrò Lontana, dando una muestra de su potente voz. Siguió el turno del tenor sonorense Arturo Chacón Cruz, quien después de tres años de no actuar en México, comenzó su participación en este concierto con el dúo de amistad, de la ópera Los Pescadores de Perlas, donde compartió escena con Plácido Domingo.
“
Ahora quiero invitar al escenario al director de la Filarmónica del Desierto, Natanael Espinoza, un aplauso por favor”, expresó Plácido Domingo antes de abandonar el escenario y dejar al director frente a los músicos, para dar paso a la obertura de Nabucco.
Uno de los momentos que electrizó al público, fue cuando Plácido Domingo y la soprano Eugenia Garza interpretaron Udiste… Mira di Acerbe Lagrime, de la ópera Il Trovatore, que puso de pie al público para aplaudirles.
Después de un intermedio, Plácido Domingo regresó al escenario con un vestuario informal, se había quitado el esmoquin negro que uso sin pajarita, y simplemente utilizó un pantalón de vestir y una camisa en negro, la cual desabotonó un poco, para retomar su repertorio con la pieza Luche por la fe el Triunfo.
El Universal
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