Hasta la guerra de Vietnam, nadie dudaba del poderío de esa nación, esa guerra, fue iniciada con la derrota de las fuerzas japonesas, que antes le habían arrebatado el territorio de Indochina a Francia, este país estaba débil después de la segunda guerra, el pronóstico era que perdía, Estados unidos compro el problema, y entró en esa conflagración, con la excusa “de combatir el comunismo”, algo irónico, ante la nula acción en Cuba.
La guerra de Vietnam, el ejercito gringo la perdió en los pasillos del capitolio, en Washington, la resistencia a una guerra absurda, sumada a la lucha por los derechos civiles, despertó un movimiento de jóvenes, que los hizo cambiar de rumbo.
Richard Nixon era un presidente más, no era malévolo, su mayor yerro fue poner al frente de la secretaria de Estado a Henry Kissinger, que lo hizo rendirse en la guerra de Vietnam, y en cierta forma, provocó o cuando menos no impidió, que Israel hiciera una gran ofensiva contra los países árabes en Medio Oriente, escalada que llevó a un gran embargo petrolero, lo que puso a Estados Unidos de rodillas.
La industria automotriz cambió para siempre, aquellos enormes carros con altos consumos de combustibles fueron abandonados, y la industria automotriz japonesa empezó a crecer en relevancia, de rebote, otras industrias cambiaron hasta llegar a la estructura que ahora vemos frecuente, de maquiladoras etc.
A pesar de presidentes débiles, el liderazgo militar gringo prosiguió, pero, manos obscuras han debilitado a ese gran poderío, la educación en los últimos 25 años ha declinado enormemente en las áreas científicas y tecnológicas, con costos que rayan en los cientos de miles de dólares, y familias debilitadas moralmente, son cada vez menos los muchachos que intentan obtener una ingeniería.
La tragedia del once de septiembre con las torres gemelas, demostró que el poderío militar gringo no era invulnerable, mas por fallas humanas, pero, logró de nuevo, poner de rodillas a la nación, esa noticia del presidente errante en el avión, por no estar seguros de que no fuera atacado, calaron en las mentes del gringo promedio.
Y en lo reciente, en eventos planeados o dominados por mentes nada brillantes, pusieron a la milicia gringa, a responder contra agravios o pasiones de Israel, gozaron bombardeando, destruyendo, matando, arrasando… pero no entendieron que hubo muchas lecciones ofrecidas a sus adversarios.
Primero y lo más importante: se demostró con el uso de proyectiles hipersónicos, que se puede atacar efectivamente a embarcaciones de la marina estadounidense, incluyendo portaaviones.
Segundo: el escudo de hierro, ese sistema de radares y proyectiles de precisión, no es absolutamente confiable, en varias formas se puede hacer que lleguen proyectiles a cualquier objetivo, con o sin, escudo de hierro.
Tercero: la disponibilidad de proyectiles y bombas de alta tecnología no son tan abundantes, ni tan fácilmente reemplazables.
Ya no suena imposible un ataque con bombas de alta tecnología, a objetivos norteamericanos, en suelo norteamericano.
Al tener actualmente confrontación con naciones proclives y simpatizantes con el terrorismo, no sería difícil que ya estén enviando proyectiles o piezas de ellas para ensamblarse, en ubicación cercana a un atentado, y poner, pero ya en serio, de nuevo de rodillas al gigante, tal vez, para siempre.
Las guerras se hacen con tres ingredientes: Dinero, dinero y dinero, con los cambios en la reserva federal de Estados Unidos, puede ser que empiece ese cambio, que pudiera acabar con el imperio.
ATL del desierto.
Más sobre esta sección Más en Coahuila