Monclova Región Centro
Por
Mario Valdés
Publicado el jueves, 22 de octubre del 2026 a las 04:00
San Buenaventura, Coah.- Una denuncia por agresiones físicas, acoso escolar y discriminación contra una estudiante de segundo grado de la Secundaria General Andrés S. Viesca, fue presentada por Valentina Saray Corona Hernández, madre de la adolescente Aylín, quien resultó con un dedo fracturado, moretones, rasguños y mordeduras; misma que decidió dar de baja a su hija del plantel ante el temor de que las agresiones continúen y por la falta de respuesta que, asegura, recibió por parte de la dirección escolar, puesto que su hija padece ansiedad prediagnosticada.
La madre de familia relató que los hechos más recientes ocurrieron cuando se encontraba trabajando y recibió una llamada de personal de la institución educativa, donde le informaron que su hija estaba sufriendo una fuerte crisis de ansiedad y que incluso se estaba golpeando a sí misma, por lo que le solicitaron acudir de inmediato a la secundaria.
Preocupada por la situación, salió de su trabajo y se trasladó al plantel. Sin embargo, al llegar y reunirse con Aylín, se percató de que la adolescente presentaba golpes en el rostro, mordeduras en los brazos, lesiones en una mano y dolor en la cabeza, por lo que cuestionó al personal educativo sobre lo sucedido.
De acuerdo con el testimonio de la madre, su hija le explicó que una compañera la habría empujado en repetidas ocasiones hasta que se le fue encima, situación ante la cual la adolescente intentó defenderse.
Corona Hernández señaló que, en lugar de recibir una explicación clara sobre las agresiones, la directora del plantel, Maricela Valdés, habría responsabilizado a su hija por lo ocurrido, argumentando que su reacción afectaba la imagen de la escuela.
La denunciante manifestó que la situación se agravó cuando la directora se comunicó telefónicamente con un superior, quien presuntamente expresó que a la adolescente se le estaba haciendo un favor al permitirle estudiar en la institución debido a su condición de ansiedad.
Ante estos comentarios, Valentina rechazó que la educación de su hija fuera considerada un favor y sostuvo que la adolescente tiene derecho a estudiar sin ser discriminada por su condición emocional.
Señala antecedentes de acoso escolar
La madre de Aylín aseguró que los problemas no comenzaron con la agresión física más reciente, sino que se remontan al primer año de secundaria, cuando su hija habría sido objeto de burlas, comentarios ofensivos sobre su apariencia física y hostigamiento por parte de compañeros.
Pierde peso por acoso
Explicó que las agresiones verbales llegaron a afectar la alimentación de la adolescente, quien perdió aproximadamente siete kilogramos debido a que dejó de comer adecuadamente, por lo que tuvo que recibir atención psicológica.
Posteriormente, señaló que el acoso continuó mediante grupos de WhatsApp, donde presuntamente otros estudiantes hacían comentarios sobre su cabello, su cuerpo y su aspecto físico.
Corona Hernández afirmó que anteriormente había reportado estas situaciones ante la dirección escolar y personal de apoyo, pero, desde su perspectiva, no se tomaron las medidas necesarias para evitar que el hostigamiento continuara.
Agregó que su hija comenzó a sentirse cada vez más incómoda en la escuela, al grado de expresar que ya no quería asistir a clases y que prefería trabajar antes que continuar enfrentándose a las agresiones de sus compañeros.
Presenta denuncias y da de baja a su hija Ante la gravedad de los hechos, la familia acudió inicialmente ante las autoridades correspondientes en San Buenaventura y posteriormente se trasladó a Monclova para formalizar la denuncia ante la Fiscalía General del Estado, a fin de que se investiguen las presuntas agresiones cometidas contra la menor.
Asimismo, la madre informó que buscaría presentar una queja ante la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila y ante las autoridades de Servicios Educativos, particularmente por el trato que, asegura, recibió su hija por parte de la dirección escolar y por la presunta falta de atención a los antecedentes de acoso.
La denunciante explicó que la alternativa que le ofrecieron en la secundaria fue cambiar a su hija de salón, medida que consideró insuficiente, pues, a su juicio, no garantizaba su seguridad durante los recesos ni evitaba nuevos encuentros con los presuntos agresores.
Por ello, tomó la decisión de dar de baja a Aylín, al considerar que permanecer en el plantel representaba un riesgo para su integridad física y emocional.
Finalmente, Valentina Saray Corona Hernández pidió que las autoridades educativas revisen lo sucedido, investiguen los antecedentes de acoso y determinen las responsabilidades correspondientes.
Calla directora; se porta hostil
Luego de los señalamientos realizados por una madre de familia sobre una presunta agresión física y antecedentes de acoso escolar contra su hija, estudiante de segundo grado de la Secundaria General Andrés S. Viesca, la directora del plantel, Maricela Valdés, evitó ofrecer una postura sobre los hechos y solicitó, de manera hostil, que personal de Periódico Zócalo abandonara las instalaciones.
Al ser cuestionada sobre las acusaciones relacionadas con la presunta agresión contra la estudiante Aylín y el manejo que la institución habría dado a la situación, la directiva manifestó que no tenía nada que decir al respecto, sin ofrecer mayores explicaciones sobre lo ocurrido ni aclarar los señalamientos hechos por la familia.
La negativa de la directora a responder se produjo después de que Valentina Saray Corona Hernández, madre de la adolescente Aylín, denunció públicamente que su hija habría sufrido golpes y que al acudir a la escuela tras recibir una llamada de emergencia, encontró a la menor con diversas lesiones.
La madre también señaló presuntos antecedentes de acoso escolar desde el primer año de secundaria y cuestionó la actuación de la dirección, al considerar que no se atendieron oportunamente los reportes previos.
Señalan alumnos presuntas indicaciones
A estos señalamientos se sumaron testimonios de estudiantes del plantel, quienes aseguraron que la propia directora habría recorrido los salones para dar instrucciones sobre qué decir en caso de que alguien les preguntara acerca de la presunta agresión.
De acuerdo con los alumnos, la indicación habría sido responder que la adolescente «se pegó sola», advirtiéndoles que, de no seguir esa versión, las cosas podrían complicarse.
Estas declaraciones, que hasta el momento no han sido corroboradas de manera independiente, plantean nuevos cuestionamientos sobre el manejo de la situación dentro de la institución educativa y la posible existencia de presiones hacia los estudiantes para que sostengan una determinada versión de los hechos.
La gravedad de los señalamientos hace necesario que las autoridades educativas correspondientes esclarezcan si existieron instrucciones de esta naturaleza y determinen si se actuó conforme a los protocolos para la atención de la violencia escolar.
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