Nacional
Publicado el domingo, 13 de julio del 2025 a las 21:00
Belice. – Un equipo de arqueólogos, dirigido por los renombrados expertos Diane y Arlen Chase, ha anunciado un descubrimiento monumental: el hallazgo de la tumba de Te K’ab Chaak, considerado el primer gobernante de Caracol, una poderosa ciudad maya ubicada en el actual Belice.
El emocionante anuncio, realizado el 10 de julio de 2025 por la Universidad de Houston, promete redefinir nuestra comprensión de las élites mayas tempranas.
El sepulcro fue localizado en la Acrópolis Noreste, una zona elevada que servía como centro ceremonial y residencial para la realeza maya. Los investigadores estiman que el monarca fue enterrado alrededor del año 350 d.C., apenas dos décadas después de ascender al trono en el 331 d.C.
Te K’ab Chaak, cuyo nombre se traduce como “Dios de la Lluvia de Ramas de Árbol”, medía aproximadamente 1.70 metros de altura. Un detalle llamativo es que, al momento de su muerte, no poseía dientes, lo que sugiere que vivió hasta una edad avanzada.
La arqueóloga Diane Chase calificó el hallazgo como “asombroso”, dado que esta tumba representa la primera evidencia directa de un gobernante identificado en Caracol.
Caracol fue uno de los centros más influyentes de las tierras bajas mayas, alcanzando su apogeo en los siglos VI y VII con una población estimada en más de 100,000 habitantes.

En el interior del sepulcro, los arqueólogos desenterraron una impresionante colección de objetos ceremoniales. Entre ellos destacan conchas marinas, huesos tallados, cuentas tubulares de jade, vasijas con compleja iconografía religiosa y una asombrosa máscara mortuoria de mosaico hecha también de jade.
Arlen Chase señaló que muchos de los diseños representaban animales como colibríes, monos y búhos, elementos que “nunca antes habíamos visto”. La excepcional conservación del cuerpo y los artefactos es notable, considerando el clima húmedo de la región.
Curiosamente, este hallazgo también arroja luz sobre la relación de Caracol con la lejana ciudad de Teotihuacán, ubicada a más de 1,200 kilómetros de distancia en el centro de México. Aunque excavaciones previas habían encontrado objetos teotihuacanos, como hojas de obsidiana, los arqueólogos sostienen que esta tumba es anterior a la mayor influencia de Teotihuacán en la región.
Estos descubrimientos respaldan la teoría de que los primeros gobernantes de Caracol eran de origen local, pero ya mantenían conexiones diplomáticas y rituales con otras regiones de Mesoamérica. Arlen Chase comentó que tanto el centro de México como la zona maya estaban claramente al tanto de las prácticas rituales del otro, sugiriendo incluso que Caracol pudo haber establecido relaciones diplomáticas formales con Teotihuacán.

Te K’ab Chaak es identificado como el fundador de una dinastía que, de confirmarse, se extendió por más de cuatro siglos y medio, un período inusualmente largo en la volátil historia política del mundo maya. Su tumba no solo ofrece una ventana invaluable a la política y la religión del periodo Clásico Temprano, sino también pistas cruciales sobre el papel diplomático y simbólico de los reyes mayas en la compleja configuración de Mesoamérica.
A pesar del evidente entusiasmo que rodea este descubrimiento, algunos expertos externos al proyecto han expresado una necesaria cautela. Gary Feinman, arqueólogo del Museo Field de Chicago y ajeno al hallazgo, comentó que, si bien tienen pruebas de algún tipo de conexión con Teotihuacán, pero cuál es el mecanismo —¿una persona?, ¿ideas?—, es más difícil de decir.
Feinman sugiere que las interpretaciones y conclusiones definitivas deberán ser confirmadas con análisis más detallados y la publicación de estudios académicos que profundicen en los contextos estratigráficos y en las dataciones de los objetos encontrados.
Con información de EXCÉLSIOR
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