Pasado mañana se celebrarán en nuestro estado elecciones locales para la renovación del Poder Legislativo. Los coahuilenses tendremos que acudir a las urnas para ejercer nuestro derecho al voto, por lo que en los últimos días, los partidos políticos y candidatos a diputado local han concentrado sus esfuerzos en dar a conocer sus propuestas a los electores.
Previo a la jornada electoral, los coahuilenses tenemos la oportunidad de meditar con calma nuestra decisión. Este plazo se conoce como periodo de reflexión, y engloba una serie de regulaciones marcadas dentro de la Ley Electoral. Por lo que en términos del Artículo 193, fracción 6, de la citada ley local, se establece que ni el día de la jornada electoral, ni durante los tres anteriores, se permitirá la celebración, difusión, reuniones, actos públicos de campaña, de propaganda y/o proselitismo electoral.
La finalidad es que en este plazo de restricciones se nos otorgue un espacio de tiempo para razonar nuestro voto libre de estímulos publicitarios. Lo anterior, a pesar que de que en la actualidad las facilidades de comunicación que nos otorgan los modernos medios de difusión como internet y las redes sociales, hacen un poco difícil el cumplimiento de esta regla, puesto que las alusiones políticas en esos medios nunca descansan.
Así pues y dado lo anterior, nos corresponde entonces a los ciudadanos esforzarnos para que la jornada de reflexión cumpla su cometido. Es decir, debemos emplear este valioso tiempo, para verdaderamente reflexionar, tomando en cuenta toda la información que percibimos en el periodo de campaña, y en las experiencias que se recogen de nuestro entorno político social.
El diccionario de la Real Academia Española define reflexionar como: “pensar atenta y detenidamente sobre algo”. Y por otro lado, especifica que pensar es: “examinar mentalmente algo con atención”. Estas definiciones nos dan una idea sobre el acto de reflexionar, y nos revela que una correcta reflexión conlleva ineludiblemente un cierto esfuerzo o trabajo interior que decididamente se deberá aplicar sobre aquello que es objeto de la reflexión. Por lo que no necesariamente reflexionar debe ser algo placentero, sino el resultado de la aplicación de una fuerza mental para poder lograrlo.
La anterior descripción del acto de reflexionar se hace necesaria dado que en la actualidad, por consecuencia de las maniobras políticas, mucha gente acude a votar sin meditar el sentido de su voto, pero deciden el resultado de una elección. Es decir, que tenemos comicios electorales en los cuales deciden las personas que votan sin mayor intervención de los procesos reflexivos, y que lo hacen movidas únicamente por sentirse identificadas con un partido político y de un modo completamente irracional, sin mayores mecanismos mentales y casi automatizados, trayendo por consecuencia gobiernos poco eficaces y alejados de las verdaderas necesidades colectivas. Lo que el mismo electorado termina lamentando profundamente.
Así que evitemos lo anterior y aprovechemos este tiempo, y antes del domingo pensemos bien, trabajemos interiormente, hagamos un esfuerzo para comprender, dediquémosle el tiempo indispensable, la atención concentrada y profundicemos en la medida de lo posible, y una vez realizado lo anterior salgamos a votar ya que solo así emitiremos votos que en verdad decidan.
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