Por: Roberto Gómez Junco
Son indudables los méritos de los dos flamantes finalistas.
Con mejor futbol el Cruz Azul en lo que va de la Liguilla, pero pragmáticos y eficientes los Pumas para resolver a su favor incluso los partidos en los que el adversario parece superarlos.
Y mientras ambos se preparan para esa atractiva Final de jueves y domingo y de 180 minutos (¿o más?), valdría la pena establecer las debidas diferencias entre los 16 equipos que fueron quedándose en el camino, unos mucho más pronto y con mayores vergüenzas que otros.
En el fondo de la tabla, los que no ingresaron en la Liguilla porque ni siquiera le apuntan a ella, ya que se sienten cada vez más a gusto navegando de la mediocridad hacia abajo, amparados en la malhadada abolición del ascenso-descenso: equipos como el Atlético San Luis, el Necaxa, el Mazatlán, el Puebla y el Santos Laguna, cuyos respectivos aficionados están lamentablemente acostumbrados a conformarse con lo poco que les ofrecen.
No tan abajo como esos cinco, pero también incapaces de entrar por esa puerta tan ancha en la que caben ocho, equipos como los Xolos, el León, el Querétaro y los Bravos, inestables en su desempeño o con reacciones tardías que los dejaron fuera de esa “fiesta final” con demasiados invitados, aunque hasta el momento la actual haya sido de las mejores fiestas.
Entre esos dos bloques, el derrumbado Monterrey, como la máxima decepción del torneo, el equipo con mayor déficit en cuanto al futbol ofrecido con respecto al plantel conformado, deplorable déficit que tuvo en Domènec Torrent a su mayor artífice, con una inusitada eficiencia para destrozarlo y conducirlo hacia el abismo.
Arriba de todos ellos, están los seis invitados que abandonaron pronto la fiesta, por diferentes motivos y con distinto futbol.
El Atlas, que hizo lo que pudo con lo poco que tenía, ante un Cruz Azul mucho más poderoso. El Toluca, jugando a medias ante el Pachuca por darle preferencia a esa Copa de Campeones de Concacaf en cuya Final está instalado. Los Tigres, también finalistas en ese torneo, pero tras despedirse del interno con una vergonzosa actuación ante las Chivas.
El América, al que sus mejores setenta minutos del torneo no le alcanzaron al final para rescatar su mala campaña. El Pachuca, desdibujado en los momentos cruciales, en esos 55 minutos del partido de vuelta, en los que los Pumas lo hicieron difuminarse.
Y las Chivas, mermadas, pero jugando a tope hasta el último minuto en su duelo ante el Cruz Azul, enarbolando esos mismos ejemplares argumentos que las distinguieron a lo largo del torneo.
O sea que hasta para despedirse hay formas, y las del Guadalajara fueron las mejores.
¿O no?
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