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Coahuila

Dios no cuida a los idiotas…

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Se necesitaron más de 400 mil contagios confirmados y que el Covid matara a 45 mil mexicanos para que el subsecretario Hugo López-Gattel apareciera con un cubrebocas y recomendara su uso. Es un auxiliar, dice, de las medidas de higiene y sana distancia.

Solo falta que López Obrador entre en razón: ¿qué es eso de que pase lo que pase habrá ceremonia del Grito y desfile el 16 de septiembre? Insisto, ¿pues en que país cree que vive?

En fin. Hoy, más allá de las cifras, que siguen dando cuenta de lo mismo, que aumentan los contagios y decesos, que seguimos inmersos hasta el cuello en una pandemia, quiero compartir una reflexión.

Kaguta Museveni es un dictador. Gobierna Uganda desde hace 35 años, pero lo que dice sobre la pandemia no tiene desperdicio. Le advierte a su pueblo que Dios no cuida a los idiotas y le recuerda que el país y el mundo, está en guerra.

Señala que durante una guerra la gente no sale a la calle, se esconde. Que no se insiste en espacios de libertad, sino que se pondera la sobrevivencia y no se discute sobre el derecho a abrir un negocio y tampoco se reclama que las escuelas estén cerradas.

No, en una guerra las cosas son muy distintas, se impone la lógica de la sobrevivencia. Y el mundo está inmerso en una guerra contra un ejército despiadado y muy efectivo que no respeta a nadie y que su única agenda es propagarse y cosechar muerte.

Este dictador le dice a su pueblo que este ejército invisible tiene una debilidad y puede ser derrotado: el virus no puede con el distanciamiento social.

Este dictador africano tiene razón. Dios no cuida a los idiotas. Y bueno fuera que solo ellos pagaran el precio de su idiotez. Pero no es así.

Nos toca a nosotros cuidarnos de ellos, los que no entienden que la sana distancia y el cubrebocas son indispensables (de hecho, son las únicas armas con las que contamos desde la trinchera ciudadana) para vencer a este ejército despiadado e invisible que es el Covid.

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