Si vamos al diccionario de la Real Academia Española y consultamos la palabra el diccionario nos dirá:
Del lat. historĭa, y este del gr. historía.
1. f. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.
2. f. Disciplina que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados.
3. f. Conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación.
Pero, en términos prácticos ¿qué es la historia?
Hace algunos días vino a mi mente un recuerdo muy grato: en la tienda de mis abuelos, nuestra abuelita Malake nos narraba sucesos extraordinarios de su terruño, de su tierra. No sé si ustedes lo sepan, pero en mi sangre hay un torrente muy sarapero y otro libanés, a ambos los llevo en el profundo latir de mi corazón. Cuando una abuela narra historias, anécdotas, relatos, sucesos y acontecimientos del pasado, de su tiempo, no está haciendo otra cosa que compartir saberes, experiencias y una información codificada de gran valor. Hoy mis hermanos y yo llevamos aquellas historias muy grabadas y nos han protegido de sendas situaciones.
No sé si se han dado cuenta, pero vamos transitando por una Guerra Mundial, un reajuste muy importante e histórico de la hegemonía política que hasta hace algunos meses llevaba en alto nuestro vecino del norte, Estados Unidos de Norte América, sin embargo, ya tras varios años se ha venido diluyendo tal poder y vienen dos potencias jugando en esta carrera político-económica: China y Rusia. Al parecer el pelotón de avanzada llegó de manera tecnológica extendiendo sus tentáculos a partir de la plataforma Tik-tok, con un impresionante crecimiento en América Latina y en la comunidad Hispana de Estados Unidos.
Vale la pena recordar lo sucedido en las elecciones de Hillary Clinton contra el actual presidente Donald Trump y el papel fundamental que jugaron las redes sociales (Facebook sobre todo) en esta elección, un papel definitorio con la comunidad indecisa. En nuestro país sucedió algo similar con las famosas “benditas redes sociales”, quienes en mucho aportaron a definir el camino de la vida política de México, y así, poco a poco los medios digitales van tomando fuerza y definición en el entorno social y económica de la nueva era.
Pero surge una duda: ¿Quién narra esas historias de las redes sociales?, ¿cómo se construyen esas “verdades” de la posmodernidad?, ¿quiénes son los héroes y los villanos en los Coliseos modernos del ciber espacio?
Si observamos un poco a nuestro vecino del norte y vemos las estadísticas del U.S. Census Bureau-ACS podremos constatar que la comunidad hispana es la minoría que más crece, “actualmente la población hispana representa 18% de la población en Estados Unidos (EU), la minoría que más crece. Para el año 2060 superará 26% de la población de EU es decir uno de cada cuatro ciudadanos será hispano. Casi 60 millones de hispanos vivían en EU al concluir el 2018. Es la población minoritaria que más crece. Crece al 2% anual”. Además la hispanidad va tomando posiciones en puestos políticos, económicos, académicos, artísticos, en toda la esfera social, poco a poco. Estados como Texas, California y Florida son espacios donde la población latina cobra cada día más fuerza y definición.
¿Qué resulta importante de esta experiencia?
Para mí, creo que la cultura de nuestra comunidad es fundamental para este fenómeno y considero ha sido un acierto para la cultura china, si lo vemos en contexto desde la Guerra del Opio a la fecha han ido recobrando espacios y terreno, tanto en lo político como en lo económico y mucho de ello, sin duda, gracias a la fuerza de su raíz cultural e histórica.
La pregunta para ti, estimada y estimado lector es: ¿cuál crees que sea el papel que jugará México en esta nueva era hacia donde parece se va moviendo el mundo?
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