Líderes de tres corrientes políticas volvieron a concurrir este miércoles en la Comarca Lagunera: el presidente Andrés Manuel López Obrador (Morena), el gobernador de Coahuila Miguel Riquelme Solís (PRI) y el Durango, José Rosas Aispuro (PAN). La atención presidencial está centrada en La Laguna, no en las capitales. Los mensajes de bienvenida de Riquelme y Asipuro fueron informes; en el primer caso, con una perspectiva histórica. AMLO los escuchó con paciencia, sin prisa, pero no comprometió apoyos. Los temas de la gira fueron agua y seguridad. Además, la alianza federalista no le quita el sueño.
AMLO prescindió de la parafernalia. Las visitas presidenciales alteraban en el pasado el ritmo cotidiano. El Estado Mayor y el Ejército tomaban el control de pueblos y ciudades con días de anticipación. El Presidente era recibido con honores y le acompañaba un séquito de ayudantes, secretarios de Estado y directores generales. Si el Mandatario vestía de traje o prefería otro atuendo, todo el mundo se plegaba.
AMLO acudió a la mañanera del miércoles de camisa y pantalón y los gobernadores de traje.
El Presidente y los secretarios de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, y de Marina, José Rafael Ojeda, así como el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, no usaron mascarilla. Riquelme y Aispuro sí, lo mismo que el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, y el alcalde de Torreón Jorge Zermeño. Antes los gobernadores eran responsables de que nada perturbara al Ejecutivo federal. El 26 de agosto hubo protestas contra el Presidente y también apoyos. Hasta aquí lo anecdótico.
En materia de seguridad, el informe del secretario de la Defensa es positivo para Coahuila en reducción de homicidios dolosos (lugar 30) y robo de vehículos (29), producto de la coordinación entre Estado y municipios. El feminicidio coloca a la entidad en la posición número 13 —con una tendencia a la baja, apuntó Sandoval— y los delitos de impacto hacia la sociedad, en la 12. Las alarmas se encienden en el tema del narcomenudeo, pues Coahuila encabeza la lista. El fenómeno explica, de alguna manera, los enfrentamientos y atentados registrados en distintas regiones de Coahuila en los últimos meses. La lucha entre cárteles por los territorios amerita mayor atención de los gobiernos federal y estatal.
Riquelme informó al Presidente que la inversión en infraestructura militar asciende a mil 400 millones de pesos “aportados con mucha gratitud por los coahuilenses”. El gasto se refleja en 16 sedes militares, cinco megacuarteles, siete bases castrenses, dos más en construcción, un hospital y un regimiento en Ciudad Acuña recién iniciado. La presencia de las Fuerzas Armadas y el trabajo en equipo con las policías locales han hecho de Coahuila un estado más seguro. Sin embargo, es inaplazable depurar las corporaciones creadas por el exgobernador Rubén Moreira más con el afán de reprimir, proteger a determinados grupos e incluso sembrar terror, que de proteger a la población. Esa es la raíz de las ejecuciones extrajudiciales y la violación a los derechos humanos de emigrantes, periodistas, ciudadanos y activistas.
Riquelme ha vuelto a sentirse bien en Torreón, donde la inquina no es con él, sino con los Moreira, algo de lo cual se empieza a convencer. “La Laguna (es) una región ejemplar de esfuerzo, trabajo y superación. La entereza y empeño (de sus habitantes) hicieron fructificar esta tierra y forjaron una comunidad emprendedora que ha sabido resistir a todos los vendavales”, le dijo al Presidente.
Más sobre esta sección Más en Coahuila