A lo largo de la historia del hombre existe la integración de grupos de gremios organizados que influyen en diferentes esferas de la vida. Uno de los más sonados es el de Bilderberg, en donde los todopoderosos tienen una reunión anual y de donde -aseguran- se desprenden decisiones que afectan a todo el mundo.
Con toda proporción guardada, en Nuevo León, en la década de los 50, existió el denominado Grupo de los 100, el cual se reunía en la plaza de toros de Monterrey para definir quiénes iban a torear cada temporada.
El grupo tenía un efecto sobre quienes se dedicaban a la vida taurina porque, sentado a la mesa con bebidas y comida, decidían qué torero estaría en el ruedo y cuál no estaría, y en esa reunión había tertulia en donde se bebía sobre una mesa que estaba al centro del ruedo, y más tarde, ya tomados los acuerdos, vendían la cena, con lo cual se cerraban los carteles que se tendrían en la temporada.
Hoy estos grupos permanecen y no es uno, son varios, y uno de ellos, al que podemos pertenecer, es al Grupo de los Mil, sí, de los productos que nos toca comprar y que están cotizados en mil pesos o más de mil pesos.
Nunca me imaginé tantos aumentos: en los años 50 un bulto de azúcar costaba 50 pesos y ahora ya está en los mil pesos; una caja de manteca ya cuesta mil 15 pesos y también los aceites vienen de las semillas, los cuales tienen un alza en su valor; todo esto se da a consecuencia de los granos y semillas, que subieron de precio a nivel internacional.
La explicación que nos dan es que hay mucha demanda y poca producción, a lo que se debe sumar el costo de los fletes en barco, que triplicaron su valor con la situación de la pandemia.
Y así como iniciamos este artículo citando al grupo Bilderberg, al Grupo de los 100 y la reciente integración del club de precios de los mil, ponemos también a la vista al grupo de empresas que están en los mercados de granos en el orbe.
La Chicago Board of Trade (CBOT) es uno de los mercados de commodities más antiguos del mundo. Fue fundado en 1848 por comerciantes de granos que buscaban centralizar la negociación de su materia prima en un único lugar.
Hoy, desde este lugar se define el valor de los granos, no solo en los tiempos actuales, también en los futuros. Desde ahí se dicta el precio del trigo, de donde se derivan las suculentas tortillas de harina o el delicioso pan, productos que resienten el reacomodo de los precios ante una demanda creciente, una población mundial que crece y crece, mientras la superficie que se siembra es cada vez menor, a lo que se suma el cambio climático, que resta tierra cultivable y eleva los siniestros en las cosechas, circunstancias que inciden de manera directa en el precio de los alimentos y por los cuales ahora hemos ingresado al club o grupo de los mil, los mil pesos que valen ahora.
Hay que prepararnos para el futuro porque todo va a seguir subiendo, porque somos más y más gente, a lo que hay que agregar el cambio climático. Un futuro muy difícil el que se tiene por delante.
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