Ya ha pasado lo principal de la pandemia y no hay un solo negocio que no haya sido afectado. Muchos quedamos endeudados, otros con pendientes financieros en Hacienda o en Infonavit, los que sobrevivieron. Muchos desaparecieron, pero yo quisiera hablar sobre la cuestión de ahora que fui a ponerme la vacuna, pase por Camino Real y me vinieron muchos recuerdos de allí.
Desde que comenzó a construirse hasta verlo terminado, y ser el primer hotel de 5 estrellas en Saltillo donde había live bar, piano bar y había pista de baile, música viva y disco. Ahí vi y conocí a los músicos Fernando Dávila, pianista; Lucio Gallegos, bajista; Armando Montoya, el cantante, y a Francisco Guerrero, el baterista.
Era un restaurante excelente, el mejor que había, el salón de fiestas abajo. En ese tiempo fui promotor cultural y organicé exposiciones de caricatura, pintura taurina, poesía y fotografía… ¡Qué época!
En aquellos años había visionarios con una perspectiva tremenda. Don Emilio Arizpe y un grupo de inversionistas querían que Saltillo tuviera el mejor hotel, y lo tuvo.
Y como esos empresarios otros han querido capitalizar el crecimiento de Saltillo, pero, la pandemia del siglo 21 ha dejado cicatrices permanentes en los seres humanos y también en su comunidad o sociedad. En la economía nos dejó temblando casi en punto de quiebra y a otros los desapareció.
En esta línea podemos hablar de algunos establecimientos que fueron los caídos en esta guerra bacteriana como lo fue Maíz Dorado, un restaurante que se veía tenía todo para sobrevivir, no lo logró.
La Camila fue otro restaurante con un prestigio ganado y con varios años en el mercado y no consiguió superar la situación de la pandemia, también cerró sus puertas.
En los restaurantes de cadena, se tienen otros casos en que no la libraron como la sucursal de VIPs en la calzada Emilio Carranza, a esta situación se suma Chilli´s que también se fue de la ciudad y en esa misma línea mortuoria le siguió una de las sucursales de Applebee´s y una de las más recientes inversiones que se aplicaron en la ciudad, los Bísquets de Obregón, también se fue, no aguantó los meses de la pandemia.
Hoy es importante recordar a todos aquellos que nos han dejado, sean seres humanos o negocios, porque cada uno de ellos nos dejó vivencias que nos hacen recordar los buenos tiempos que pasamos con ellos o en ellos.
La pandemia no solo cobró la vida de personas, también, se llevó negocios, los cuales no volverán, basta ver el Centro Histórico de Saltillo, en donde de 60 establecimientos que fueron prósperos, hoy solo queda la historia de quienes en ellos compramos algún objeto, o donde tuvimos experiencias de vida.
Ahora desde este espacio se recuerda a cada uno de esos establecimientos que murieron en la batalla de la sobrevivencia económica que trajo el Covid-19, para quienes la vacuna nunca llegó y los dejaron morir sin auxilio alguno.
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