Por: Joel Martínez
El banco central mexicano enfrenta la paradoja de tener todas las condiciones para empujar un ciclo fluido de recortes de la tasa de referencia en 2024 y 2025, pero el ruido fiscal distorsiona el mercado.
Este ruido fiscal no permite que caigan las tasas de interés de los bonos que emite el Gobierno federal.
¿Qué factores tiene Banxico para bajar las tasas?
Casi todos.
El reporte a septiembre de precios arrojó que la inflación general ya se ubica muy cerca de su objetivo con 4.58% anual y la subyacente por debajo del techo de la banda oficial con 3.91 por ciento.
Hay que recordar que el objetivo oficial del Banco de México es de 3% con una desviación de un punto porcentual, lo que da un techo de 4 y un piso de 2 por ciento.
Algo que destacó en los datos de septiembre fue la desaceleración de la tasa quincenal anual de los servicios a 5.05%, su menor nivel desde julio de 2022.
De hecho, el subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, ha indicado que sería importante que se rompa la resistencia que ha mostrado en 5.0 por ciento.
La información ha sido constantemente por debajo de la esperada por el mercado, lo cual lo ha ayudado, y seguirá haciéndolo, a reducir las expectativas para 2024 y 2025, que ya viene pasando en las últimas encuestas.
La economía está estancada y la brecha de producto es negativa.
En la última encuesta levantada por Banxico, el pronóstico de crecimiento del PIB para 2024 se revisó por sexto mes consecutivo a la baja.
En abril de 2024 se esperaba 2.4% y ahora la encuesta de octubre lo ubicó en 1.5 por ciento.
Para 2025 el crecimiento del PIB también se ha revisado constantemente a la baja, pasó de 2.0% en diciembre de 2023, a 1.2% en la actualidad.
Ahora la posición cíclica de la economía arroja que la brecha de producto es claramente negativa en lo que resta de 2024 y lo será en 2025.
Recordemos que cuando la economía está produciendo por encima de sus capacidades (de su potencial), decimos que la brecha del producto es positiva, y si está produciendo por debajo, se entiende como negativa.
Obviamente, con un potencial negativo, las presiones son a la baja en los precios.
Básicamente todo está acomodado para que Banxico baje de manera acelerada su tasa de referencia, podría incluso recortar en algún momento 50 puntos base (pb), en uno o dos comunicados.
Sin embargo, todas las tasas de plazos mayores a cuatro años de los bonos del Gobierno suben y suben, como si no existiera el escenario de menor restricción monetaria comentado arriba.
Hay un sell off de bonos con tasas en pesos porque se acerca la fecha límite para entregar los Criterios de Política Económica, el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos, que es el 15 de noviembre.
Será muy importante el déficit fiscal que se presente para el cierre de este año y para 2025.
Los números que manejan muchos analistas (off the record) para el cierre de 2024 son de un déficit fiscal de 5.8% del PIB y uno cercano a 4% para 2025.
Las finanzas públicas son una parte importante para los extranjeros y para las calificadoras.
Nada menos la semana pasada Brasil reportó a agosto un déficit fiscal general de 9.8% del PIB, con una deuda bruta de 78.5% del PIB.
La Secretaría de Hacienda debe mostrar un escenario lo suficientemente llamativo para bajar las preocupaciones del mercado de bonos.
Sólo “limpiando de dudas” la parte fiscal, el mercado podrá asimilar los beneficios de la expectativa de un ciclo agresivo de recortes de la tasa de Banxico.
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