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Coahuila

El siguiente desastre

Por Jorge A. Meléndez

Hace 6 años

“Cuando algo sale mal, nos alistamos por si pasa de nuevo. Un enfoque más efectivo sería simplemente prepararse para ser sorprendidos por la vida en lugar de esperar que se repita el pasado”.

Sabios comentarios de Shane Parrish en su fantástico blog FarnamStreet.

Estamos viviendo un desastre… y no ha terminado. Los ecos del Covid se mantendrán por mucho tiempo. Ah, y esta no será la última pandemia. En este caso el pasado sí pudiera repetirse.

A pesar de esto, lo que dice Parrish es correcto: el coronavirus nos recuerda la importancia de ser ágiles, de poder adaptarnos rápidamente a cambios súbitos. De prepararnos mejor:

“Si quieres adaptarte rápido al cambio debes tener más flexibilidad, lo que implica tener más opciones para enfrentar, mitigar e inclusive aprovechar el desastre”, explica Parrish.

Por ejemplo, contar con alertas tempranas, tener sistemas de respaldo, tener un “colchón” (una reserva de liquidez) o no depender de productos con márgenes demasiado pequeños.

Quizá otras ideas aplicables son las de Nassim Nicholas Taleb, matemático y reconocido autor de los libros El Cisne Negro” y Antifrágil.

Un cisne negro es un desastre impredecible y de consecuencias desastrosas. Aunque desde hace tiempo muchos advirtieron del riesgo de una pandemia por un virus (Bill Gates, entre otros), en realidad el Covid-19 es un claro ejemplo de un cisne negro.

Es más, tiene otra característica curiosa de estos terribles animalitos. Tras de que pasan dices: era obvio, ¡debería haberlo anticipado!

Para obtener esa flexibilidad tan necesaria y domar así a esa ave de mal agüero, Taleb recomienda diseñar sistemas antifrágiles.

¿Y eso cómo se come? Un sistema frágil se rompe ante el estrés, ante un cisne negro. Por el contrario, el antifrágil se fortalece.

En la mitología griega, la Hidra: cortas una cabeza y brotan dos. O bien la evolución, donde las especies se fortalecen con el tiempo. El débil muere, el fuerte vive. O que tal la destrucción creativa de Shumpeter, ilustrada perfectamente en la era de la disrupción.

Para crear un sistema antifrágil se tiene que dar una contradicción: sus partes deben ser frágiles. Y porque lo son, requieren capacidad extra para soportar el estrés de lo imprevisto.

Interesante, pero muy etéreo: ¿cómo lograr un sistema antifrágil? Revisemos la perspectiva de Buster Benson, autor del libro Por Qué Estamos Gritando, que enlista 10 principios:

1. No complicar demasiado las reglas operativas.

2. Construir redundancia y capas de respuesta.

3. Resistir el impulso a evitar lo aleatorio.

4. Comprometerse con tus objetivos.

5. Experimentar y tomar muchos riesgos pequeños.

6. Evitar riesgos con consecuencias catastróficas.

7. Ojo con la “parálisis por análisis”. No ahogarse en datos.

8. Mantener opciones abiertas.

9. Entender y respetar hábitos y reglas que han funcionado.

10. Enfocarse a evitar lo que no funciona.

Me detengo en este punto, que es clave para México en tiempos de la 4T, y al que Taleb también le dedica tiempo en Antifrágil.

“Reconoces a un charlatán porque siempre te dará consejos positivos. Y, sin embargo, los profesionales siempre utilizan lo negativo: ganan evitando perder. El aprendizaje en la vida consiste en identificar qué evitar”, explica Taleb.

Fenomenal. Yo diría en mexicano: evitar la pentontez. Aquí vale la pena releer Quebrar lo Malo y La Invasión de los Estúpidos.

Conceptos que podrían parecer un poco amorfos, pero que son vitales. Es clave rediseñar tu organización. Hacerla antifrágil con flexibilidad y rapidez de movimiento.

Un ejercicio 100% personal donde no hay recetas generales. Cada empresa, cada jefe debe obtener su fórmula.

El Covid-19 acelerará la disrupción. La nueva normalidad será más incierta. El siguiente desastre quizá esté a la vuelta de la esquina.

Pero ahora sí no hay excusa para no estar preparados.

Posdata. Hablando de desastres, en México cae el PIB 18.9% en el segundo trimestre… y bajo la misma metodología, en EU la baja es de 9.5 por ciento. El desastre de la 4T: México cae el doble. Terrible.

En pocas palabras…

“Si me engañas una vez, tú debes avergonzarte. Si me engañas dos veces, yo debo avergonzarme”.

Proverbio estadunidense

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