Arte
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La Jornada
Publicado el domingo, 11 de enero del 2026 a las 16:48
Milán, Italia.– La estela de Leonora Carrington (1917–2011) continúa su expansión por el Viejo Continente. Tras un éxito sin precedentes en el Palazzo Reale de Milán, uno de los epicentros expositivos más prestigiosos de Europa, se ha confirmado que la gran retrospectiva de la artista surrealista viajará a París el próximo mes de febrero.
La muestra, curada por la mexicana Tere Arcq y el italiano Javier Martin, no solo celebra la técnica de Carrington, sino que consagra su dimensión universal. Aunque nacida en el seno de una familia conservadora en Inglaterra, la exposición subraya cómo la artista encontró en México su verdadera patria espiritual y el escenario donde su lenguaje creativo alcanzó la madurez definitiva.
El acceso a la exhibición es, en sí mismo, un viaje sensorial. Los visitantes son recibidos por lienzos blancos que penden del techo como “nubes imaginarias”, mientras una iluminación tenue sobre paredes rojas revela dibujos de criaturas míticas. El recorrido inicia con una fotografía de gran formato de una joven Leonora, cuya mirada invita al espectador a adentrarse en un pasillo que funciona como umbral hacia su mundo interior.
Antes de explorar las seis salas que albergan cerca de 60 piezas, una videoproducción de los curadores ofrece las claves necesarias para descifrar el simbolismo de la obra. La colección incluye trabajos de Max Ernst y objetos de la vivienda que compartieron en Francia en 1938.
Fotografías de André Breton y de su gran amiga Kati Horna, incluyendo imágenes de su boda con el fotógrafo húngaro Emérico “Chiki” Weisz. Una pieza única de la española Remedios Varo, cómplice creativa de Carrington en México.

Uno de los puntos más conmovedores de la muestra es la versión digitalizada de un cuaderno de dibujos realizado por Leonora a los 10 años. En estas páginas, la pequeña artista ya prefiguraba su genialidad al diseñar “animales de diferentes planetas” con nombres imaginarios, demostrando que su universo fantástico habitaba en ella desde la infancia.
La retrospectiva destaca la sorprendente contemporaneidad de su obra. Según los curadores, Carrington se adelantó décadas a su tiempo al abordar temas que hoy son fundamentales: la ecología, la física cuántica, el feminismo y la evolución de la conciencia. Su arte, imbuido de alquimia y esoterismo, dialoga directamente con las nuevas generaciones.

El corazón de la exposición reside en la etapa mexicana de la artista. Tras huir de la persecución nazi y de los métodos inhumanos de una institución psiquiátrica en Europa, Carrington se estableció en la Ciudad de México, específicamente en la calle de Chihuahua 194.
Como complemento vital, se proyectan extractos del documental Leonora Carrington y el juego Surrealista (2011), de Javier Martin Dominguez. En estas imágenes, se percibe a una Leonora honesta y frágil en su última etapa de vida, expresando su amor por sus hijos, Gabriel y Pablo, y su visión del tiempo.
La labor para reunir estas piezas ha sido calificada como “titánica”, involucrando préstamos de más de veinte instituciones y colecciones privadas. Esta es la primera vez que Italia dedica una retrospectiva de tal magnitud a la artista, reafirmando que Carrington no pintaba sueños, sino que construía universos alternativos.
Al salir del Palazzo Reale, queda una certeza entre los asistentes: tras haberse enfrentado a la mirada de Leonora Carrington, el mundo real difícilmente vuelve a verse con los mismos ojos.

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