Abrir un negocio es todo un desafío para quien decidió utilizar sus ahorros o el préstamo que obtuvo. Para minimizar los riesgos, hoy es necesario, más que nunca, tener una estrategia de mercadotecnia, acompañada de la actitud del personal, capacitación de los recursos humanos y la calidad mejorada de lo que se ofrece.
Hay que comprender ahora las necesidades del cliente, tener presente la competencia, pero, sobre todo, idear, ser creativo para tener la mejor forma de ofertar los productos o servicios.
Ser innovador es elemental para poder atraer la atención del cliente, incitarlo, invitarlo a que entre a consumir a probar el producto; para ello, nosotros tener la certeza de que lo ofrecido tiene todo el cuidado en su elaboración porque se conoce a la perfección su proceso y se tiene la certeza de que cada elemento que lo integra es de absoluta calidad.
Se trata de evitar o minimizar situaciones como la que vivió una farmacia que se abrió y no tuvo un solo cliente en todo el día. Y si hubiera puesto un conjunto norteño y unas vaqueritas bailando polkas, me imaginé una familia, cuando el hombre las ve, inventa un pretexto para ir a la farmacia a comprar cualquier cosa y al salir se queda viendo el baile; cuando regresa, la esposa le pregunta: “¿Por qué tardaste tanto?”. “Es que había mucha gente”.
En un restaurante de cadena, el día que abrió trajeron siete cocineros, estaba lleno por la novedad. Pasó una semana y se fueron porque, según ellos, dejaron gente capacitada, pero, como siempre, “a mí me pagan solo para…”; no hacen las cosas bien y las ventas van a la baja.
En Monterrey me tocó ver una panificadora que iba a dar la competencia en el pan de caja y pan dulce en los supermercados, colocó góndolas completas de nuevo pan. Si hubieran sacado un pan mejor que el de la competencia la habrían superado, pero el de caja, blanco e integral tenía un defecto: su sabor era a lámina. Tal vez no curaron el horno, el cual debe estar encendido un tiempo para que no contamine. Si hubieran hecho ese paso, habrían garantizado su permanencia, pero desapareció.
Me acuerdo cuando Soriana abrió en Monterrey, en la radio se escuchaba: “Todos los caminos conducen a Soriana”. Invertir en una propuesta publicitaria o de marketing es vital para que los negocios puedan escalar, sostenerse.
En la actualidad se cuenta con herramientas diversas y tutoriales de mercadotecnia en la web para poder consultar y tomar ejemplos de lo que se hace en diversos negocios para proponer al cliente se acerque a probar nuestro producto o servicio.
Las grandes empresas no pueden estar equivocadas en los presupuestos que destinan para publicitarse, para promocionarse; es claro que un pequeño negocio no tiene recursos económicos para usar los canales tradicionales de promoción, pero hay elementos que están en las manos de todo comerciante, calidad en el producto y buen servicio.
Considerar estos dos elementos es fundamental para de ahí partir con certeza absoluta y seguridad plena de que lo que se ha puesto en el mercado cumple con la exigencia del consumidor. De ahí resta promover el producto a través de una intensa campaña publicitaria impulsada por nosotros a través de las herramientas que estén a nuestro alcance.
Se trata de competir por un pedacito del mercado con toda convicción y para ello desplegar la inteligencia, el entusiasmo, la creatividad y la innovación. La disrupción es vital para posicionarse en la preferencia de los clientes a los que aspiramos retener. Total, es lo que me ha tocado ver, la publicidad es fundamental.
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