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Coahuila

Estamos perdidos

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Una usuaria de redes sociales subió a su muro el sábado una frase sobre la que vale la pena reflexionar: “ya estuvo que jamás vamos a terminar la cuarentena”. Se refería a una fiesta, en plena calle en la colonia Saltillo 2000, el viernes, a la que asistieron más de 100 personas, que, claro, no guardaron la sana distancia y ni siquiera usaron cubrebocas.

Y no es que fueran discretos o temieran que las autoridades los sancionaran por violar los protocolos establecidos para frenar la propagación del Covid. Nada de eso: en plena calle, con la banda Los Bravitos tocando en la cochera de una casa y, por si fuera poco, con transmisión en vivo en Facebook.

La pregunta sería: ¿de qué sirve que las autoridades amenacen con mano dura, con eso de imponer sanciones y de obligar a la población a acatar las disposiciones que en teoría evitarán que el virus se propague con mayor rapidez y en forma masiva, si a los ciudadanos literalmente les vale?

Y más aún, ¿de qué sirve el discurso si en los hechos las autoridades no son capaces de imponer las medidas restrictivas, si los ciudadanos pueden ignorar olímpicamente las medidas diseñadas para la protección comunitaria y literalmente salirse con la suya?

De nada. Estamos perdidos gracias a esos cientos y cientos que no entienden por lo que pasamos; que no entienden que vivir inmersos en una pandemia nos obliga a todos a cambiar nuestros hábitos y costumbres, especialmente a la hora de celebrar, a la hora de la fiesta.

Y estamos perdidos mientras las autoridades no asuman la responsabilidad que les toca para velar por la salud de la mayoría sobre los espacios de libertad individual de pocos. Sí, como que ya es hora de que cada quién haga lo que le corresponde, especialmente las autoridades, si es que queremos llegar a fin de este maldito año.

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