Saltillo

Publicado el domingo, 18 de enero del 2026 a las 06:05
Saltillo, Coah.- Durante siglos, la Iglesia católica anunció su mensaje a través de campanas, templos, procesiones y medios tradicionales. El llamado a la fe se escuchaba desde el campanario y la comunidad acudía. Hoy, sin embargo, el sonido que convoca ya no proviene únicamente del atrio, surge desde una pantalla, una transmisión en vivo, un video breve o una notificación en el teléfono celular.
En este nuevo escenario toma forma la figura del evangelizador digital, un rol que la Iglesia no sólo reconoce, sino que comienza a estructurar formalmente como respuesta a una realidad irreversible.
Lejos de tratarse de una moda pasajera, la presencia de la Iglesia en redes sociales responde a un cambio profundo en la manera en que las personas se informan, se relacionan y buscan sentido. “La gente ya no se estaciona frente a la iglesia; la gente circula en las carreteras del internet”, resume el sacerdote José Ignacio Flores Ramos, una de las voces más claras y lúcidas en este proceso dentro de la Diócesis de Saltillo.
Con casi 28 años de ministerio sacerdotal y formación profesional en comunicación y periodismo, Ignacio Flores no habla de redes sociales desde la teoría, sino desde la experiencia. Trabajó en medios desde 2002, condujo programas de radio y fue testigo directo de la transición del periodismo tradicional al digital. Aun así, reconoce que la llegada de internet, las redes sociales y ahora la Inteligencia Artificial también lo obligaron a reaprender.
“ No somos nativos digitales, somos migrantes”, afirma. Para él, asumir esta condición implica humildad: reconocer que el lenguaje cambió y que aferrarse a los formatos del pasado sólo genera distancia con las nuevas generaciones. En ese sentido, su reflexión va más allá de la técnica y se convierte en una postura pastoral: la Iglesia no puede reprobar ni reprimir el lenguaje digital, debe aprenderlo.
Esta convicción lo llevó a fundar Eucaristream, una plataforma multimedia que nació en 2019 y que se consolidó durante la pandemia. Lo que comenzó como una transmisión sencilla, con una cámara doméstica, se transformó en un espacio permanente de acompañamiento espiritual, donde el rezo diario del rosario, las celebraciones y los mensajes pastorales generan comunidad.
Para Ignacio Flores, el centro de la evangelización digital no es la tecnología, sino la persona. Su insistencia en “acompañar” atraviesa todo su discurso pastoral. Las estadísticas de Eucaristream muestran que el público más constante se encuentra entre los 45 y 60 años, un sector que también ha tenido que migrar al mundo digital. Sin embargo, lejos de ver esto como una limitación, el sacerdote lo entiende como una misión concreta: estar presente donde la gente se siente sola.

“ La gente interactúa porque se siente sola”, afirma. Esta lectura coincide con lo que muchos creadores de contenido católico han descubierto: detrás del consumo constante de redes sociales hay una profunda necesidad de contacto humano, escucha y sentido. En ese contexto, una transmisión o una respuesta en comentarios puede convertirse en un auténtico acto pastoral.
El pensamiento de Ignacio Flores se alinea con el impulso reciente del Vaticano y de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que han promovido la creación de la Pastoral Digital. Esta nueva estructura no busca imponer una “camisa de fuerza” a los creadores de contenido, sino acompañarlos.
El papa Francisco, durante su pontificado, fue claro al definir a quienes evangelizan en redes como misioneros digitales, solicitando que sus contenidos estuvieran guiados por tres principios fundamentales: la dignidad de la persona humana, la fraternidad y la unidad, con la paz como horizonte común. Para Flores Ramos, este acompañamiento es clave, especialmente en un entorno donde los creadores suelen ser autónomos y donde la tentación del protagonismo siempre está presente.
La Iglesia se encuentra nuevamente ante un punto de inflexión histórico. Las redes sociales no son una moda pasajera, sino el nuevo espacio público donde hoy se forman opiniones, se construyen vínculos y se expresa la búsqueda de sentido. Ahí, entre pantallas, comentarios y transmisiones en vivo, la fe también busca hacerse presente. No desde la nostalgia del pasado, sino desde el aprendizaje humilde de un lenguaje nuevo.
Como hace cinco siglos, la Iglesia vuelve a enfrentarse a una cultura que no domina del todo. Y como entonces, la respuesta no puede ser el rechazo, sino el aprendizaje, la escucha y el diálogo constante con una realidad que ya está en marcha.
Para Flores, el reto no es tecnológico, sino pastoral: entender cómo acompañar estas iniciativas sin perder el sentido sacramental, distinguir entre celebración litúrgica y evangelización digital, y aprender a leer los nuevos lenguajes.

En este contexto, Coahuila comienza a perfilarse como un territorio donde la evangelización digital ya tiene rostros concretos.
Sacerdote con fuerte presencia en Instagram y TikTok, donde supera los 300 mil seguidores. Su contenido se caracteriza por videos breves, reflexiones directas sobre la Palabra de Dios, testimonios de fe y respuestas a preguntas comunes entre jóvenes creyentes o personas alejadas de la Iglesia.
Su estilo combina cercanía, lenguaje actual y claridad doctrinal. No se presenta como una figura distante, sino como alguien que dialoga desde la experiencia, convirtiendo sus redes en espacios de acompañamiento espiritual. Para muchos usuarios, sus videos representan un primer contacto con la fe en un formato accesible y cotidiano.

Sacerdote exorcista y coordinador de la Pastoral de Vida en la Diócesis de Saltillo. Su presencia se concentra principalmente en Facebook, donde ha construido una comunidad amplia y fiel. Comparte reflexiones, oraciones y mensajes de esperanza con un tono pastoral que conecta con personas que atraviesan momentos difíciles.
Su alcance ha sido tal que incluso ha enfrentado la clonación de cuentas falsas, un fenómeno que revela la confianza y visibilidad que genera su figura en el entorno digital.
Actualmente predica en Monclova, Coahuila, y es considerado un sacerdote influencer por su impacto en redes sociales. Su presencia digital se caracteriza por una predicación clara, directa y enfocada en la vida cotidiana.
A través de transmisiones y mensajes accesibles, ha logrado que su alcance trascienda los límites de su parroquia, generando una comunidad que interactúa activamente con sus contenidos.

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