Saltillo

Publicado el lunes, 9 de febrero del 2026 a las 04:50
Saltillo, Coah.- Romeo sigue recordando sus besos y a veces duerme con su foto para no olvidarla. Tenía tres años cuando su mamá ya no regresó a casa.
Quizá en ese momento no alcanzaba a comprender la magnitud de su ausencia, el dolor que de pronto se instaló en su hogar, las lágrimas de sus abuelos y de sus tíos, pero hoy, a sus 12 años, lo tiene más claro, y se queda pensativo en un recuerdo fugaz de su presencia al que se aferra.
A Serymar Soto la mató su prometido, Jorge Alejandro Ugarte Hernández, hace 9 años, siete meses antes de su boda.
El 28 de enero del 2017, después de una discusión, Serymar y su amiga Nayeli salieron de casa de Jorge en busca de un taxi, se había puesto violento buscando su cartera y lanzaba insultos contra su novia.
Las siguió en su Neón negro, les echaba el carro y ellas apretaban el paso, hasta que aceleró: Nayeli alcanzó a meterse en un terreno baldío, pero Sery fue atropellada a más de 90 km por hora.
“ Serymar quedó tendida al lado de él, el cuerpo de Sery estaba al lado del vehículo y Jorge no se inmutó, no la volteó a ver, simplemente se bajó del carro y se fue corriendo”, relata Angely Soto, sobrina de Sery.
“ Supongo que mientras él corría recordó que sus pertenencias estaban en el vehículo, él se regresa y empieza a bajar sus papeles, la tuba; él jamás pensó en pedir ayuda ni en auxiliar a Serymar ni en voltear a verla, un acto atroz, cobarde, maligno”.
“ Tenía fractura de cráneo, fractura de tibia y peroné, la pelvis totalmente destrozada y los omóplatos también destrozados”, recuerda.
Debido a la gravedad de sus heridas, y todo el tiempo que pasó en recibir ayuda, Serymar fue declarada con muerte cerebral el 4 de febrero del 2017.
Y Jorge desapareció.
Serymar era la menor de cinco hermanos, sonriente, amorosa, trabajadora; tenía 21 años y un montón de planes: prepararse, poner un salón de belleza, sacar adelante a Romeo… pero la violencia machista acabó con su vida.
Sandra, la mayor, nunca estuvo dispuesta a permitir que su muerte quedara impune, así que empezó el movimiento “Los machos nos matan en México”, en donde expuso el caso y publicó fotos de Jorge, hasta que un día recibió el anhelado mensaje: sabemos en dónde está, trabaja en Parral, Chihuahua y ésta es su dirección.
Por sus propios medios, la familia se trasladó a dicha ciudad y presionó a las autoridades, hasta que el 11 de agosto de ese año, el mismo día en que se casarían, Jorge fue apresado.
Hoy está preso en el Cereso de Torreón, en donde purga una condena de 46 años 3 meses, sin embargo, el fantasma del amparo, de la apelación, de las leyes laxas y autoridades corruptibles, siempre está presente en la familia de Sery.
“ A nosotros como familiares y víctimas colaterales, tristemente nos condenan a un calvario eterno, porque la lucha no se termina cuando a él lo detienen, ni se termina cuando a ella la entierran, esto perdura para siempre”, expresa Angely.
“ Y como familia siempre tenemos que hacer presión social, mediática, estar vigentes con las autoridades, porque tristemente las autoridades tienden a soltar a los agresores y a los feminicidas, y ellos son feminicidas, ellos van a volver a matar, es su naturaleza, y las autoridades no nos garantizan a una no repetición”.
“ No hay manera, pensar que porque ya está en la cárcel ya nosotros vamos a descansar como familia de todo este proceso legal, no: nosotros tenemos que seguir en marchas, en cualquier movimiento para que el nombre de Serymar no deje de sonar, no lo dejen de escuchar y ella no quede como una cifra, porque no lo es; él está sentenciado a 46 años 3 meses, pero esto no ha terminado ni va a terminar nunca”.
VISIBILIZAR LA VIOLENCIA
Angely, de 19 años de edad, recuerda a su tía como una mujer feliz, y al igual que el resto de la familia, pensaba que tenía una relación soñada con Jorge: era detallista, la consentía en sus antojos, trataba bien a Romeo, fueron a Mazatlán a tomarse las fotos prenupciales y estaban planeando la boda de sus sueños.
Fue hasta después del accidente que las amistades de Sery revelaron que Jorge solía gritarle, insultarla y hasta apagarle los cigarros en la palma de la mano.
“ Lo más importante siempre va a ser proteger y estar al pendiente de las mujeres en nuestra casa, cuando eres alguien que está al pendiente de las mujeres de su casa, te puedes dar cuenta a tiempo, porque a veces no es normal que ellas lloren todo el tiempo, que regresen de con sus novios enojadas o tristes, hay muchas señales, siempre hay señales”, afirma.
A modo de homenaje, la familia de Serymar puso el salón de belleza que tanto anhelaba la joven madre, y a través del negocio, brindan asesorías a mujeres víctimas de violencia, las capacita y las impulsa a poner su emprendimiento, para que no dependan de sus victimarios.
“ Hay días en los que Romeo se quiebra y dice ‘yo extraño mucho a mi mamá’, ha dormido con la foto de su mamá, y hay veces que tú estás platicando con él normal, y de repente se queda serio y dice ‘mi mamá me daba muchos besos”.
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