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¡Feliz 2020!

Por Columnista Invitado

Hace 6 años

Por: Manuel J. Jáuregui

Según la encuesta que realizó Grupo Reforma, estimados amigos, el 51% de ustedes piensa que en el 2020 la economía de su hogar será mejor que en el año que despedimos recién.

Compartiremos su optimismo y lo haremos nuestro, que con ser pesimistas no ganamos nada más que desanimarnos, y ustedes bien saben que el de-sánimo casi siempre se erige como la antesala de la rendición.

Y como amonestados estamos por el gran Churchill de nunca, nunca, nunca, pero nunca, nunca rendirnos, pues ¡adelante, mis valientes, que para morir nacimos!

Iniciamos el opus de hoy deseándoles, pues, un muy feliz 2020, que esperemos que sea en los hechos tan redondo y completo, tan equilibrado y contundente, como luce en el papel.

El año que iniciamos será uno interesante; es, por ejemplo, un AÑO OLÍMPICO, pues serán en Tokio los juegos de verano, un evento siempre emocionante que nos distrae de la brega cotidiana con la excelencia deportiva.

Y hablando de Japón, ¿qué les pareció la espectacular fuga del ejecutivo automotriz brasileño-franco-libanés, Carlos Ghosn?

Ya en libertad no duden ustedes que soltará mucha sopa sobre la insana injerencia del Gobierno japonés sobre el mundo de los negocios, sobre todo de la industria automotriz.
Promete ser una telenovela de no pocos capítulos.

En el otro extremo, tendremos justo después de los Juegos Olímpicos elecciones presidenciales en Estados Unidos que se espera que sean álgidas y ríspidas, pero quizá no tan sorpresivas como muchos piensan o creen.

Habrá, en el terreno de la ciencia y tecnología, noticias igualmente interesantes, pues la NASA enviará una sonda a Marte entre julio y septiembre con un nuevo explorador terrestre, equipado con 23 cámaras y micrófonos, para sumarse al rover Curiosity en la exploración remota de ese planeta de hostil atmósfera.

Aquí más cerca, el Gobierno de la 4T inicia el año con DOS grandes retos:
1. Cómo echar a andar la economía, y…

2. Frenar la creciente inseguridad que azota a muchas de las comunidades del país.
Claro que no son los únicos retos, pero ustedes estarán de acuerdo en que son los principales por lo pronto.

Y sí, hay otros: salta a la vista que el zipizape que traemos con Bolivia no deja nada bien parada a nuestra diplomacia “no intervencionista”.

Queda claro que mucho más que la Doctrina Estrada que siempre nos guió con anterioridad ahora pesan más otras consideraciones, y ha sido suplantada por los gustos y pasiones del grupo de influencia del momento que simpatiza con la izquierda rabiosa sin importar qué, y no le perdonan al Ejército boliviano haber capturado y fusilado al “Che” Guevara en 1967.
Lo que a continuación les diremos no tiene intención peyorativa alguna, pero de 1949 a 1951 Bolivia tuvo un Presidente que se llamaba Mamerto Urriolagoitia.

Digan ustedes, amigos lectores, si acaso vale la pena estropear relaciones con una nación tan democrática, tan tolerante, tan equitativa, que eligió a un Mamerto como Presidente.
¡¿Verdad que no?!

En esto de la diplomacia, como en otras cosas, hay que enderezar el rumbo, pues el destino y la historia tienen la manía de obligar la corrección “a fortiori” cuando no se hace por voluntad propia.

Lo que pasó hace medio siglo que quede enterrado en el pasado, pues nada tiene que ver con el presente y menos con el futuro.

México no es por naturaleza ni inclinación o tradición una nación pleitista, metiche, que se entromete en los asuntos internos de otras naciones.

Ello le había funcionado muy bien, y no existe razón alguna por la cual cambiarlo.

Dicho lo anterior coincidimos en que los dos temas del 2020 serán la economía, y la paz y el orden.

De manera que es de esperarse que, a más tardar la semana que entra, el Gobierno dé a conocer cuáles son sus planes, o cuando menos sus intenciones, respecto al abordaje de los retos en ambas “áreas de oportunidad”.

Ello, pues no queremos que ese optimismo con el que inician el Año Nuevo, amigos, acabe por tornarse en decepción.

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