Queridas y queridos amigos, esta semana se suma otro desaguisado más a la larga lista de desaciertos de la cuarta “T”, esta vez con una intentona legislativa con la pretensión de desaparecer el Fidecine, todo derivado del exceso, con punto de partida en el Decreto mediante el que el titular del Ejecutivo ordenó la extinción o terminación de los fideicomisos públicos, mandatos públicos y análogos.
Asimismo, el decreto del pasado 2 de abril instruyó a los ejecutores de gasto a que coordinaran las acciones pertinentes para que a más tardar el día 15 de abril se concentraran en la Tesorería de la Federación la totalidad de los recursos federales que hubiesen formado parte de estos instrumentos.
En el transcurso de siete semanas, este mismo Gobierno, ahora en el ámbito del sector eléctrico, a través del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) se emitió un Acuerdo para garantizar la eficiencia, calidad confiabilidad, continuidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional.
Recientemente, la secretaria Rocío Nahle hizo publicar un acuerdo más para emitir la Política de confiabilidad en el Sistema Eléctrico Nacional, justificando ambas acciones en una supuesta inestabilidad en el sistema eléctrico derivado de la pandemia del coronavirus –esto sin considerar la ilegalidad– en la que el acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, afectando al sector de energías limpias, lo que obligó a los inversionistas a presentar amparos –a los que por supuesto– asiste el derecho.
En esta misma ruta, fue el turno del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine). Aprovechando la contingencia sanitaria, los diputados de Morena intentaron ingresar una iniciativa para dar continuidad a la centralización de los recursos que conforman los fideicomisos que no fueron alcanzados por el decreto presidencial, así se dieron a la tarea de presentar una iniciativa para modificar diversas leyes y así echar mano de 44 fideicomisos más y 4 fondos, en nombre de los recursos necesarios para atender la pandemia, en materia de salud, económica –y claro– los programas presidenciales del “bienestar”.
El asunto causó revuelo y el medio artístico, concretamente cinematográfico, logró llamar la atención y contener –de momento– el atropello a
la industria.
Así, el Gobierno se ha negado a instalar una Comisión de Emergencia Económica, para hacer frente no solo al reto inmediato de la crisis sanitaria, que dicho sea de paso –su manejo– ha sido fuertemente cuestionado, sino a las medidas que deben implementarse para resolver la crisis económica y para lo que hace falta más que una veintena de cercanos al titular del Ejecutivo para resolverla.
Con el discurso que ha transitado del combate a la corrupción, al del “terminar con la opacidad y el mal uso de los recursos públicos” la 4T vuelve a dejar de manifiesto, que para lo único que no tiene tiempo es para convocar a las voces que conforman a este país para proponer un Acuerdo Nacional, para lo que se requeriría un Gobierno incluyente con altura de miras.
Y de eso justamente, es de lo que carece el Gobierno, que ha venido haciendo esfuerzos para manejar los recursos públicos discrecionalmente, por otra parte lejos de procurar el bienestar, ha concentrado sus empeños en desmantelar las instituciones del país y el propio sistema jurídico, agraviando los derechos fundamentales de los mexicanos.
Lo ocurrido con el Fidecine solo es una fotografía de la arbitrariedad y la soberbia del Gobierno, así como los riesgos y las consecuencias de la falta de equilibrio entre los poderes de la Unión, todavía hay quien abandera el respaldo de 30 millones de votos que respaldan su proyecto, lo cierto es que también gobiernan y legislan para el resto –de las y los– 60 millones de mexicanos, de los que para lo único que son tomados en cuenta es para el uso de sus recursos.
De la misma manera, la reacción generada ante este atropello, así como en el sector de las energías limpias, el sector salud, la iniciativa privada y todos aquellos en los que sea violentado el estado de derecho, tendrá como respuesta la unidad y la solidaridad entre los mexicanos, ésta y todas las veces que sea necesario, porque insisto, México es grande.
Les agradezco su lectura, nos leemos la próxima semana.
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