Con respecto a la política anticorrupción del presidente López Obrador no se discute el fondo, sino la forma. Nadie puede negar que el aparato gubernamental está contaminado hasta la médula y nadie, excepto los caradura, puede oponerse a la clausura del pozo sin fondo de la venalidad. Javier Mariscal aborda el tema de los fideicomisos en «Espacio 4» (655).
«La iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador para “ordenar” los fideicomisos consideraba originalmente la extinción de 55, pero al final fueron 109 los que desaparecieron. El Senado aprobó la propuesta el 21 de octubre con 65 votos a favor y 51 en contra. Diferentes sectores manifestaron su rechazo. Para el líder de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, la eliminación “de los (fideicomisos) que sí han dado rendimientos al país”, corta una línea presupuestaria en sectores relevantes como la investigación científica y el auxilio a la población en casos de desastres.
»“La erradicación se basa en una visión draconiana y maniquea con la que se destruye una herramienta del Estado para apoyar actividades relevantes para el país… Los cortes a machetazo nunca son estratégicos y eso es lo que ocurre ahora”, advierte en un comunicado. El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, replica en un video que no todos los fideicomisos se han eliminado. “En el decreto sobre la extinción de fideicomisos, mandatos y análogos públicos, como fuente de financiamiento del Gobierno federal se especifica que al cierre de 2019 había 339 fideicomisos (56 estatales, 29 privados y 254 con aporte federal exclusivo o combinado).
»”El recorte aplicado cae solo sobre 109, que en inversiones abarcan 68 mil millones de pesos, apenas 9.35% de un total de 727 mil 65 millones comprendidos en esas 254 cuentas”, precisa el funcionario. Entre los contratos eliminados, 91 eran del Conacyt, incluidos los Fondos Mixtos (Fomix) con cada entidad federativa y con algunos municipios. La cancelación no es para reintegrar dinero a Hacienda -aclara-, pues la mayoría continuará como está programada. Solo algunas de las partidas que no se han movido por años se tomarán para reforzar el combate a la pandemia de Covid-19.
»La decisión de cancelar fideicomisos se tomó con base en el nivel de opacidad y la estructura del comité administrador de cada cuenta. “En general, el problema es que se trata de instrumentos financieros que se prestan a encubrir la manera en que son administrados”, declara Herrera.
»En todos los casos -explica-, se puede conocer quién y cuándo crea la cuenta o cuánto se aporta y de dónde procede el recurso, pero tan pronto ingresa al sistema financiero, la Ley General de Bancos entra en el juego: “la información referida a los depósitos y captaciones que reciban los bancos debe ser mantenida en secreto y solo se pueden dar a conocer a los dueños de ese dinero y a quienes ellos hayan autorizado”. Lo anterior dificulta conocer el monto acumulado, si las entregas llegan al destino preestablecido o a dónde van a parar los rendimientos que se generan durante el tiempo en que esos fondos no se tocan, entre otras cosas. (…)
»La Auditoría Superior de la Federación publicó en 2007 un trabajo de Irma Eréndira Sandoval, actual secretaria de la Función Pública, titulado Rendición de cuentas y fideicomisos: el reto de la opacidad financiera, con información desde 2004. En el capítulo Lagunas de la rendición de cuentas de fondos y fideicomisos, señala: “Estudios recientes documentan que los fideicomisos no han mostrado fidelidad a los principios rectores de la transparencia. Los problemas parten desde los consejos de administración, cuando son conformados por los propios beneficiarios”».
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