Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|Monterrey|Ciudad De MéxicoEdición Impresa
‘No te metas con mamá oso’: el poderoso mensaje de Jamie Lee Curtis en apoyo a Scarlett Johansson ¿Inflamación de los testículos tras vacuna anticovid?: La Casa Blanca le responde a Nicki Minaj Jugadores del PSG mandan mensaje a mexicanos por el Día de la Independencia Así desafió Karol G la censura de Instagram Andrea Legarreta, se alista para su muerte; esta es la última voluntad de la conductora

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Elite

“Gracias Papá… Lo que me diste es perfecto, de lo demás me encargo yo”

Por María José César

Hace 2 meses

“Un árbol no puede escoger el lugar donde crece. Sin embargo, el lugar donde cayó su semilla es el lugar correcto para ese árbol. Lo mismo ocurre con nosotros. El lugar donde están nuestros padres es el único lugar posible para cada uno de nosotros y por tanto el lugar correcto”. Bert Hellinger

Sigmund Freud, uno de los médicos más influyentes de todos los tiempos, decía que no le cabía concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona, que la necesidad de sentirse protegido por un padre. Y hoy que conmemoramos esta fecha del día del padre, quisiera adentrarnos a una reflexión profunda que nos inunde de gratitud, aceptación y también reconocimiento.

Los hijos creemos que todos nuestros pensamientos son justos, hasta que nos convertimos en padres y reconocemos el gran valor que es el ser papá.

Jean- Jacques Rousseau decía que “Un buen padre vale por cien maestros.” Todo lo que hayamos recibido de un padre, bueno o malo, nos marca para toda la vida. Somos parte de nuestros padres, de su tejido físico, intelectual, humano y espiritual. Adoptamos gestos y heredamos habilidades, sensibilidades y creencias inconscientes. Muy probablemente existen recuerdos dolorosos, maravillosos y una mezcla también de ambos. Pero la realidad es que gracias a ellos hoy tenemos la bendición de vivir y esa es la primera razón para mirarlos desde el agradecimiento.
¿Cuántas veces le he agradecido a mi padre? ¿Ha sido suficiente?

Para ordenarnos en nuestro sistema familiar, hay que agradecer y honrar a los padres por lo que nos han dado. Reconocer su humanidad, su fortaleza y debilidades, pero mirarlos desde el agradecimiento y amor profundo. Nuestros padres aportaron su parte para que nosotros hoy estemos vivos y nos dieron la vida a través de nuestra madre. Venimos de él y mucho de lo bueno que tenemos es gracias a su herencia emocional. Sobre la parte negativa de nuestros papás, no podemos justificarlos, pero tampoco juzgar lo que en su propia historia los ha definido. No comprenderíamos las vivencias dolorosas y carencias que también experimentaron en su infancia.

Al juzgar nos quedamos en el rencor y en la expectativa, y alejamos toda compasión y paz.

Tal vez no tuviste al “mejor padre”, tal vez estuvo ausente o no cumplió las necesidades y expectativas, tal vez sí estuvo y fue un gran padre a nuestros ojos.

Pero es importante partir y reconocer que no podemos juzgarlo, ya que también hemos heredado de él cosas buenas. Él tiene su propia historia, carencias y recuerdos dolorosos que lo marcaron y lo hicieron así. Si existen heridas que aún duelen, es importante trabajarlas para sanarnos y obtener esa paz interior. Conéctate y agradécele a tu papá de corazón, aunque él no esté presente físicamente o cerca de ti, hazlo. Recuerda que a través del amor, la compasión y el agradecimiento, se logran cosas maravillosas.

Hay una frase sanadora y poderosísima de Bert Hellinger, para acomodar a tu papá en el lugar perfecto de tu corazón:

“Gracias papá por la vida, eso es lo más grande, fue suficiente.Ya tengo lo que necesito, y lo que no me pudiste dar, de eso ahora me encargo yo”.

Me hago cargo de mi, tomando mi responsabilidad como adulto de cuidar de mí. Suelto toda expectativa de lo que mi padre debió haber sido, o debió de haberme dado… porque sólo existe lo que es y hay que amar lo que es.

Cierra los ojos y siente agradecimiento, acomoda a tu papá en tu vida.

Al honrar a nuestro padre, nos reconciliamos con nuestra parte masculina y honramos la vida desde lo más profundo.

Honrar a nuestros padres es el mayor regalo que podemos darle a nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones que están por venir. Tomamos nuestro lugar como hijos y nos postramos desde el agradecimiento. Donde hay agradecimiento y se valora la vida, hay abundancia y paz interior.

Gracias papá, Jorge César, por tu entrega a nosotros y por tu búsqueda por darnos el mejor ejemplo y con el darnos un gran legado, gracias por estar y querer siempre darnos lo mejor, te admiro y te quiero muchísimo. Gracias, gracias, gracias

Gracias Pach, por ser el mejor papá para mis tres varones, gracias por tu fuerza, tu entrega, tu ejemplo, tu tiempo, tu amor, y por querer ser cada día mejor para ellos y desvivirte por nosotros.
Te adoramos.

Notas Relacionadas

Más sobre esta sección Más en Elite